15 de Diciembre de 1956, asesinato de Juan Manuel Márquez

15 de Diciembre de 1956, asesinato de Juan Manuel Márquez

Luego de la desafortunada emboscada de Alegría de Pío y mientras buscaba una vía para unirse a sus compañeros de armas, el 15 de diciembre de 1956 es hecho prisionero, torturado y asesinado el segundo jefe de la expedición del Granma, Juan Manuel Márquez.

Durante los tiroteos de Alegría de Pio convenció a Fidel de que debían retirarse y comenzaron a marcharse paralelamente hacia un monte que había cerca. Se tiraba cinco o seis metros, a partir de ese momento y luego de haber disparado todas sus balas para cubrir la retirada de sus compañeros, el segundo al mando deambula por inhóspitos parajes acosado por el hambre y la sed. Juan Manuel no logró hallar el camino hacia la Sierra Maestra.

Aproximadamente a las tres de la tarde del 15 de diciembre de 1956 habían sorprendido al revolucionario cerca del cruce a Julia del Agua. Un guardia rural, con información suministrada por un campesino de la zona que lo vio, conminó al expedicionario: “Tírate al suelo”. Luego condujeron al detenido a casa de Manuel Matamoros, en las inmediaciones, cuya esposa ayudó a lavarse al expedicionario y le ofreció agua y comida que apenas pudo tragar. “Me llamo Juan Manuel Márquez y soy abogado”, le aclaró a sus captores. “¿A qué tú viniste aquí?, indagó el guardia. “Nosotros vinimos a defender una causa”.

Lo montaron a caballo y lo condujeron al cuartel de Juba del Agua, al mando del teniente Mario Lacal, quien había sido condiscípulo del mismo Juan Manuel Márquez en el Instituto de Marianao. Los dos se reconocieron, pero el oficial, que lo retuvo durante tres horas, nada hizo por salvarlo.

«Al oscurecer apareció en el puesto militar el capitán Caridad Fernández. El esbirro dijo al indefenso prisionero: “Así que usted es Juan Manuel Márquez, venga conmigo”. Lo montaron en un yipi y partieron hacia el cuartel del central San Ramón».

En el trayecto fue objeto de las más crueles torturas. Y cuando el siniestro capitán llegó al cuartel, habló en secreto con el jefe del destacamento, sargento Valdés, y con el soldado Celso Torres González.

Este último, con los guardias Arnaldo Jiménez Jiménez y Pitágoras Pérez Cambera, obligaron al jefe de cocina del puesto militar a que cavara una fosa en la finca Norma. Allí el soldado Celso Torres le disparó tres tiros a Juan Manuel, uno de estos en la cabeza.

De su vida

Juan Manuel Márquez nació el 3 de julio de 1915, en Santa Fe, entonces parte del municipio de Marianao, hoy perteneciente al de Playa. A los 15 años era notablemente conocido por su enfrentamiento a la tiranía machadista, la cual lo sancionó a penas de cárcel, primero en el Castillo del Príncipe, luego para el Presidio Modelo de Isla de Pinos, a pesar de no tener la edad suficiente. Empezó sus luchas políticas desde posiciones radicales, vinculándose al Ala Izquierda Estudiantil y a la Hermandad de Jóvenes Cubanos, ambas bajo la inspiración del primer Partido Comunista.

También fue encarcelado durante la tiranía Caffery-Batista-Mendieta. Preidente de la Asociación de Estudiantes del Instituto de Marianao durante muchos años, todos los alumnos de la Segunda Enseñanza del municipio tenían una profunda admiración por él.

También ejerció un periodismo combativo. Desde los años ’30, muy joven aún, en el rotativo El Sol, de Marianao, alertó sobre el peligro que para el país entrañaba el sargento devenido coronel Batista, a quien calificaba de aventurero vendido a las peores causas. Tam­bién desenmascaró a la tiranía que este militar conformó con el embajador yanqui Caffery y a la condición de títere de Mendieta en ese régimen. Luego, ya en los ’40, sin dejar de colaborar con El Sol, utilizó la radio como tribuna de combate y en la COCO mantuvo con una gran audiencia el espacio, Vergüenza contra dinero.

Cuando en 1952 una nueva asonada militar, encabezada una vez más por Batista, implanta otra cruenta tiranía en Cuba, la combatió con el periodismo y con las armas. Se fue con Fidel a a preparar la expedición del Granma en la cual vino como segundo jefe.

Fue un periodista combativo y luchador tenaz por la libertad, no dudó en acudir al llamado de Fidel e incorporarse a la gesta libertaria.

El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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