16 de Octubre de 1953, Fidel pasa de acusado a acusador

16 de Octubre de 1953, Fidel pasa de acusado a acusador

En una pequeña sala del hospital Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, y custodiado por soldados con bayonetas, el 16 de octubre de1953 Fidel Castro se convierte de acusado en acusador al pronunciar su alegato La Historia me Absolverá, durante el juicio por los sucesos del Moncada.

El joven revolucionario expone que él y sus compañeros no pretendían un simple cambio de gobierno, sino transformaciones sustanciales en favor del pueblo, y denuncia los crímenes cometidos por el batistato con los combatientes del 26 de julio.

El juicio del Moncada había comenzado el 21 de septiembre del propio año de 1953, en la Sala del Pleno de la Audiencia de Oriente, y en ella transcurrió el juicio para todos los acusados, con excepción del doctor Fidel Castro, hasta iniciado el mes de octubre, cuando fueron condenados los participantes y definitivamente liberados los políticos oposicionistas que habían sido involucrados en el proceso, sin que tuvieran relación ninguna con los hechos.

La instrucción de la Causa 37 del Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba fue realizada por la Sala de Vacaciones. No obstante, no fue esa Sala la que juzgaría a los revolucionarios, sino la Primera con sus magistrados, Fiscal y personal ordinario, una vez que cesaron las vacaciones.

A pesar de todos los ardides que forjó el régimen batistiano para que Fidel no compareciera como abogado, sino acusado eso no impidió su autodefensa.

La Sala del Pleno de la Audiencia estaba repleta de público. Según la constitución de un Tribunal de Urgencia, que se ocupaba de casos políticos, los juicios debían ser orales y públicos.

Había gran cantidad de militares armados con bayonetas caladas, los abogados de defensa, incluidos uno para cada acusado, un grupo numeroso de periodistas locales con excepción de fotógrafos, cuya entrada fue prohibida; los empleados de la audiencia, familiares de los acusados y el público asiduo a los tribunales que quisiera entrar.

Fidel comenzó a pronunciar su alegato censurando en primer lugar el sitio donde se ventilaba el proceso, denunciando los crímenes atroces, desarrollando el proceso de organización del movimiento revolucionario, la declaración exhaustiva del Programa del Moncada y la participación del pueblo; y las bases jurídicas en las cuales dejaba sentada la defensa, a partir de las doctrinas más importante del derecho, y terminó con la famosa frase: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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