17 de Mayo del 57, victoria de La Plata

17 de Mayo del 57, victoria de La Plata

Con dos ráfagas de ametralladora disparadas por Fidel, a las dos y 40 de la madrugada del 17 de enero de 1957 comenzó el combate de La Plata, el primero victorioso del ejército rebelde.

El núcleo guerrillero de apenas 20 hombres pobremente armados dio fe de su existencia y disposición combativa, y pronto comenzó a engrosar sus filas con el ingreso de campesinos y de combatientes provenientes de las ciudades.

La Plata fue la primera victoria rebelde en Oriente y luego de eso el ejército batistiano nunca más pudo negar la existencia de un grupo rebelde bien organizado en las montañas cubanas.

Aunque desde el punto de vista militar el combate de La Plata tuvo poca importancia, las Fuerzas Armadas del régimen se vieron obligadas a reconocer que Fidel Castro comandaba un grupo de combatientes dispuestos a enfrentárseles y echó por tierra toda la propaganda manejada por la dictadura de que Fidel y sus compañeros habían sido aniquilados en Alegría de Pío.

La acción demostró la presencia del núcleo inicial del Ejército Rebelde en las montañas y resultó alentadora para la moral de quienes habían iniciado su empresa liberadora con un costoso revés y la pérdida de la mayor parte de los hombres y el equipo que formaban parte de ella.

La tropa dirigida por Fidel Castro la integraban 29 guerrilleros, 18 de ellos expedicionarios del Granma, ocho campesinos incorporados a la guerrilla y tres hombres enviados por que dirigía el Movimiento 26 de Julio en Manzanillo.

Para la toma del apostadero (una casa de madera y techo de zinc) los rebeldes disponían de 24 armas, disponibles: nueve fusiles con miras telescópicas, cinco fusiles semiautomáticos, cuatro de cerrojo, dos ametralladoras Thompson, dos pistolas ametralladoras, una escopeta calibre 16 y un revólver.

Sobre el significado del combate de La Plata, el comandante Ernesto Guevara escribió en 1961 en el periódico Revolución: “(…) constituyó nuestra primera victoria y tuvo cierta resonancia, más lejana que la abrupta región donde se realizó. Fue un llamado de atención a todos, la demostración de que el Ejército Rebelde existía y estaba dispuesto a luchar, y para nosotros, la reafirmación de nuestras posibilidades de triunfo final.”

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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