19 de mayo de 1895: una luz con destello de soles desapareció

19 de mayo de 1895: una luz con destello de soles desapareció

De cara al sol, en los campos de Cuba, arremetiendo contra el soldado colonia. Así murió , como había profetizado en sus versos:

No me pongan en lo oscuro

A morir como un traidor

Yo soy bueno, y como bueno

Moriré de cara al sol

Desde muy joven sintió pesar por la opresión colonial de su patria y lucho contra ella: el 21 de octubre de 1869, con solo 16 años Martí ingresó en la Cárcel Nacional acusado de infidencia por escribir una carta, junto a su entrañable amigo Fermín Valdés Domínguez. El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión, pena posteriormente conmutada por el destierro a Isla de Pinos, lugar al que llega el 13 de octubre. El 18 de diciembre sale hacia La Habana y el 15 de enero de 1871, por gestiones realizadas por sus padres, logró ser deportado a .

A lo largo de toda su vida se dedicó a la lucha por Cuba, ya sea desde las tribunas como orador y politico, desde las páginas de periódicos revolucionario hasta su caída en combate en los campos de Dos Ríos el 19 de mayo de 1895.

Ese 19 de mayo de 1895 una columna española se había desplegado en la zona y los cubanos fueron a su encuentro. Martí marchaba entre Gómez y el Mayor General Bartolomé Masó. Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del grueso de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de la Guardia.

Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales. Cuando se conoció lo sucedido, resultó imposible rescatar su cadáver, el cual fue conducido por los españoles y, tras varios enterramientos, fue finalmente sepultado el día 27, en el nicho número 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Murió aquel hombre de muchas luces, que iluminaba con sus palabras e incendiaba el corazón de los hombres libres con llamados a la lucha. Murió luchando por su patria, contra el que la oprime y la ataca, como había dicho su personaje Abdala el 1869:

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime

Es el rencor eterno a quien la ataca.

El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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