¡Mi Constitución, mi futuro!

¡Mi Constitución, mi futuro!

La actual Carta Magna, aprobada desde el año 1976, carece de vigencia en un escenario de transformaciones socioeconómicas. Cambios que exigen  reconocer otras formas de propiedad, nuevos derechos y deberes ciudadanos; así como implementar una estructura estatal acorde con los tiempos actuales.

Conformar un documento rector atemperado con nuestra realidad y un futuro previsible resulta el objetivo fundamental del Proyecto de Constitución de la República de Cuba, que desde el pasado 13 de agosto es sometido a consultas populares en toda la geografía nacional.

Donde nuevas lecturas suscitan a debates y cada cubano, desde sus conocimientos jurídicos, emite sus criterios o dudas, convencidos de que su voz será escuchada durante la conformación de la futura Ley de leyes.

Un proceso: varias miradas

Marlene Curbelo de la Rosa, trabajadora de la empresa pesquera industrial de Cienfuegos y delegada a la Asamblea Nacional del Poder Popular considera que este proyecto de constitución tiene un marcado carácter revolucionario y futurista, pues está estructurada para que tenga vigencia por varios años.

Desde la lectura de un hombre de leyes con vastos conocimientos, Luis Damián Mayo Flores reafirmó la participación comprometida y consciente de los perlasureños en cada debate.

“Resulta impresionante, mas no alarmante cómo los cienfuegueros nos hemos adentrado en este ejercicio democrático, desde una mirada responsable y crítica. Las actas recibidas por el equipo de juristas encargados de recopilar cada propuesta emitida en las asambleas, dan fe de ello”, refirió Mayo Flores.

La creencia de que los cubanos prescindimos de una cultura de leyes está arraigada en el argot popular. Por diversas y en ocasiones pocas entendidas causas, tal afirmación tiene antecedentes que la sustentan resulta. Nosotros sí conocemos de leyes, y ha quedado demostrado en este proceso. El problema real recae en el mal hábito, en la costumbre de irrespetar o no acatar lo reglamentado.

A los cubanos nos gusta dictar nuestras propias reglas y guiarnos por ellas, aun cuando estén en contraposición con lo legalmente establecido,” aseguró el jurista.

Una Constitución para el presente y el futuro.

Desde los jóvenes hasta los más experimentados ratifican el interés de todo un pueblo en reafirmar, modificar o agregar artículos al proyecto de constitución, pues así garantizan sus derechos y deberes como ciudadanos.

“Este es un proceso que interesa a todos, es nuestro futuro, por ello son los altos índices de participación en las consultas populares. Durante el análisis del Anteproyecto que tuvo lugar en La Habana los días 2 y 3 de julio en el VII Pleno del Comité Central del Partido los diputados asistentes aportamos ideas para modificar varios capítulos, explicó Marlene Curbelo.

Esta nueva propuesta de Ley resulta novedosa y propone artículos que pueden ser blanco de polémica como el 64 referido al matrimonio entre dos personas sin especificar el sexo de las mismas. La cultura de nuestro país es de por sí machista pero todos tenemos derechos y deben ser respetados, eso es también un sinónimo de progreso y desarrollo”, acotó la diputada.

¡Mi Constitución, mi futuro!

¡Mi Constitución, mi futuro!

“Asimismo, en las consultas populares celebradas en el territorio cienfueguero este artículo ha motivado diversas opiniones; unas a favor, otras en contra; pero todas debidamente escuchadas y registradas en las actas”, comentó Luis Damián Mayo Flores.

Otros capítulos del Proyecto de Constitución de la República de Cuba han despertado el interés al debate en los ciudadanos relacionados con la nomenclatura de las autoridades del gobierno, las inversiones, la educación y la salud.

“La mayoría de los planteamientos están relacionados con la estructura de los gobiernos municipales y provinciales; pues los sureños piden que aquellos que ocupen estos cargos sean elegidos, para que así rindan cuentas directamente a los ciudadanos” refirió Flores.

Un nuevo ejercicio democrático vive Cuba desde el pasado 13 de agosto. Una nueva oportunidad de construir un país consecuente con la realidad que hoy vivimos y con los derechos y deberes que deseamos que disfruten, en un futuro, nuestros hijos.

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El autor

Mariam Cueto Groero

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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