Animados cubanos, en tiempo de consumismo extranjero banal

Animados cubanos, en tiempo de consumismo extranjero banal

Estamos en una época donde el consumismo está directamente enfocado en los grupos etarios más jóvenes, a través de dibujos aminados y el merchandising alegórico a estos. Animados de Barbie y todos los accesorios que usan estas; animados de Batman y todos los artilugios del héroe murciélago.

Por eso veo con agrado los intentos de contrarrestar esta situación que hacen los Estudios de Animación del ICAIC con algunas de sus obras. Me viene a la mente la sesión Cubanitos y Tin Marín, que transmite la Televisión Cubana en el horario en que los pequeños de la casa regresan del Círculo Infantil o de la Escuela, por el canal Cubavisión.

Me agrada mucho esa sesión porque son completamente productos cubanos, con valores estéticos, sociales y culturales más cercanos a nuestros niños, que nada tiene que ver con los que pudiera mostrar el serial japonés de turno, InuYasha, plagado de asociaciones demoniacas, contraproducentes para niños pequeños y alejada de los cánones estéticos de los cubanos. No hago desde aquí una crítica acérrima a los animados japoneses, pues de hecho he visto y veo muchos de ellos, sino al horario escogido.

No quiero afirmar que todos los animados extranjeros carezcan de enseñanzas o valores. No. Pero la mayoría solo busca fines comerciales; que al final de día el niño de la casa de la diga a su mamá: “Mami, cómprame un traje de Spiderman para saltar más lejos, o un carro de Blaze para ir más rápido”.

Algunos animados extranjeros sobresalen por su estética y los valores educativos que promueven, como El Mundo de Luna, la serie brasileña producida por TV Pingüim, llena de enseñanzas y preguntas; o Aventuras con los Kratt, una serie animada estadounidense, donde en todos los episodios, los hermanos Chris y Martin Kratt emprenden una misión para salvar a los animales de la tierra de los malvados arquetípicos.

Me gusta sentarme a ver los animados cubanos de Fernanda, la pequeña investigadora cubana, admiradora de los grandes detectives de las novelas policiacas clásicas, pero que solo investiga los extraños misterios que crean sus propios amigos, llenos de broma y equívocos, con la omnipresente moraleja educativa al final de cada capítulo.

También me gusta ver el DVD Tesoro Nacional, con una compilación hermosa de canciones infantiles cubanas, musicalizadas también por los Estudios de Animación de ICAIC.

Ojalá que en los stan de vendedores de discos que pululan por las calles cubanas se vieran más discos como este, con los capítulos de Fernanda o algún otro animado cubano, como Elpidio Valdés o Vampiros en la Habana, y menos consumismo occidental y menos violencia japonesa de la mano de InuYasha.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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