Animales de tiro: económicos y ecológicos

Animales de tiro: económicos y ecológicosEl desarrollo de la maquinaria e implementos agrícolas que ha tenido lugar en el mundo durante las últimas décadas influyó en que sea cada vez menos empleada la tracción animal, utilizada por el hombre desde tiempos inmemoriales.

Sin embargo, la disminución de las reservas y el alto precio de los combustibles fósiles, que algunos especialistas pronostican se agotarán en apenas unas décadas, obliga a retomar la tracción animal como método para preparar la tierra, cultivarla y trasladar cosechas y otros productos de la actividad agropecuaria.

Cuba no está exenta de enfrentar semejantes problemas,  agravados por la aguda crisis mundial provocada por la irracional y galopante política neoliberal del capitalismo desarrollado.

Por ello, en la Isla se promueve el uso cada vez más amplio y efectivo de la tracción animal, tanto en las empresas agrícolas y pecuarias como en las cooperativas, fincas de los campesinos individuales o usufructuarios que en los últimos meses se incorporaron en el país al cultivo de tierras ociosas.

No obstante, hay un factor de singular significación que no debe perderse de vista a la hora de analizar la importancia de este esfuerzo por incrementar el empleo de los bueyes, caballos y otros animales de tiro en el sector agropecuario.

Se trata de que, además de resultar mucho más económicos que la máquina, la utilización de animales de tiro tiene incuestionables ventajas, sobre todo cuando son en pequeñas áreas cultivadas por cooperativistas o campesinos individuales.

Podría afirmarse que apenas el ahorro de combustibles que posibilita el uso de los animales de tiro bastaría para justificar el incremento de esa técnica de trabajo en toda Cuba.

Quizás lo más favorable sea el beneficio que para los suelos y el ecosistema en sentido general reporta tal práctica.

Los especialistas destacan que la utilización de los bueyes evita la compactación de los suelos ocasionada por la maquinaria, que tan perjudicial es para el desarrollo radicular de las plantas.

Tampoco los animales contaminan la tierra con derrames de combustibles y lubricantes, como sucede con los equipos. Por el contrario, la abonan con sus excretas y orina.

A nadie se le ocurre negar lo útil que son los tractores y otros equipos, tanto por su rapidez como por las  posibilidades de su fuerza en implementos de roturación y cultivo, especialmente en las grandes empresas agrícolas.

Pero el empleo de los animales es favorable no sólo en la lucha por ahorrar combustibles y otros recursos, sino también para fomentar una agricultura que contribuya a la preservación del medio y a cosechar productos más sanos para el consumo humano.

En momentos en que los combustibles son cada vez más caros en el mercado mundial y se intensifica la batalla por la imperiosa preservación del medio ambiente, la utilización de los animales es, más que una alternativa, una necesidad insoslayable.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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