Aquel rebelde amanecer de septiembre

Aquel rebelde amanecer de septiembreEl 5 de septiembre de 1957, el pueblo de Cienfuegos guiado por el Movimiento 26 de Julio protagonizó- junto a marinos y jóvenes revolucionarios- el alzamiento popular en el centro urbano de esa ciudad.

Entonces la Patria perdía a valientes hijos, asesinados por la dictadura de Fulgencio Batista, mientras todos los males sociales se agravaban sin dejar otra opción que la lucha armada ya en su apogeo en la Sierra Maestra, bajo la dirección de Fidel Castro Ruz.

En apoyo a esa contienda rebelde, los cienfuegueros empuñaron las armas y combatieron estoicamente para escribir una hermosa página revolucionaria.

Las raíces del levantamiento venían desde muchos meses antes, a fines de 1956, cuando el M-26-7 en la Perla del Sur contactó con jóvenes de la Marina de Guerra, dentro del Distrito Naval del Sur, ubicado en Cayo Loco.

Así surgió la idea de ocupar la instalación y adueñarse de armamentos y municiones para luego partir al Escambray y formar otro frente guerrillero en el centro del país en apoyo a los rebeldes que peleaban en Oriente.

Los primeros intentos de efectuar la acción insurrecta fueron en el mes de abril, pero se pospuso; y en mayo sobrevinieron los hechos conocidos por Los 35 de Buena Vista, donde fueron detenidos y torturados gran parte de los integrantes del proyectado alzamiento.

Finalmente el cinco de septiembre sería la clarinada y los grupos organizados por Julio Camacho Aguilera, representante del M-26-7 y el teniente de fragata se movilizaron hacia Cayo Loco, ocuparon la base militar y facilitaron el acceso al resto de los participantes, distribuyeron las armas a milicianos del 26 acuartelados en varios puntos de la urbe y sumaron a ellos buena parte de los marinos simpatizantes con el movimiento.

En pocas horas dominaron las jefaturas de la Policía Nacional y la Policía Marítima, y entregaron armamento y municiones al pueblo que acudió a esos lugares para respaldar la acción.

Solo el cuartel de la Guardia Rural no pudo ser tomado, pero sus integrantes permanecieron encerrados y la población se adueñó de los principales centros económicos y sociales.

Aquella insurrección, por razones organizativas, no fue secundada por otras provincias como se había previsto, y es entonces que sobreviene la disyuntiva de partir hacia el Escambray o esperar que otros se sumen al levantamiento.

Sin embargo, ya las fuerzas del denominado Tercio Táctico del Regimiento Leoncio Vidal, con sede en Santa Clara, avanzaba sobre Cienfuegos y el asedio y el cerco se combinaban con el ametrallamiento aéreo a la ciudad rebelde, por lo cual decenas de personas murieron o resultaron heridas, entre estos niños y ancianos.

 Ya en la tarde fueron desalojados los alzados en la Base Naval de la Marina, recuperada por las fuerzas de la tiranía, mientras los combatientes cienfuegueros luchaban en los edificios alrededor del parque , en una férrea resistencia hasta bien tarde en la noche.

A las dos de la madrugada, sin municiones con que combatir, la resistencia cedió y los esbirros penetraron en el colegio San Lorenzo, último reducto del levantamiento, y asesinó a todos los combatientes.

En total murieron 26 marinos y 11 jóvenes del M-26-7 y un grupo de civiles. Pero la victoria no estaba muy lejos, vestía de verde olivo y se batía en las lomas de la sierra insurrecta.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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