Asalto a la alborada

Asalto a la alboradaEra la madrugada de la Santa Ana y las calles de la capital del Caribe, Santiago de Cuba, todavía bullían llenas de cubanos que disfrutaban de los carnavales, considerados en ese tiempo los segundos de América, detrás de los de Río de Janeiro.

Pero no todas las personas que circulaban por las calles santiagueras pensaban en disfrutar de los carnavales. Unos, los más comprometidos con su país, planeaban atacar la segunda plaza fuerte del país, en un intento por echar a andar el motor pequeño que movería luego el motor grande de la Revolución.

Poco más de de 120 jóvenes, “armados con escopetas de cazar pájaros”, se habían propuesto atacar un regimiento dotado de gran poderío de fuego y varios cientos de soldados entrenados en la lucha de posiciones, objetivo militar que les proporcionaría armas a gran parte de la población que se incorporaría a la lucha, según el plan inicial.

Los primeros asaltantes lograron pasar la primera posta de soldados, pero enseguida se perdió el factor sorpresa y la lucha se volvió desesperada para los jóvenes revolucionarios, pues combatían contra soldados protegidos por el sistema defensivo del Moncada.

A pesar del fracaso como objetivo militar, el asalto al cuartel Moncada significo una gran victoria política, pues mostró al resto del país que en el año del centenario del Apóstol cubano, , el pueblo sí luchaba por su libertad.

El juicio del Moncada se convirtió también en una victoria. Pocas veces un acusado se había convertido en acusador de un régimen tiránico, pero Fidel elevó su estatura moral como cubano y como abogado e hizo una defensa no solo de su persona, sino que defendió la causa del pueblo cubano con argumentos contundentes e irrevocables.

La verdad salió por los barrotes de la sala donde lo juzgaron y se filtró en el pueblo de Santiago y no tardó en llegar al resto del país. Ya los “locos” del Moncada no eran tan locos, sino que eran considerados héroes, solo que la mayoría del pueblo tenía miedo de expresarlo así.

Pero el motor pequeño por fin echó a andar al motor grande y la chispa de la verdadera libertad prendió en toda la Isla. De la prisión salieron ya agrupados en el Movimiento 26 de Julio y con un mar de pueblo que obligó al tirano a liberarlos, aunque tuvieron que marchar al exilio.

Faltarían solo unos meses para que regresaran, en un intento más por ser héroes o mártires en la lucha por la verdadera liberación de Cuba, que tuvo su detonante en ese asalto a la alborada el 26 de julio de 1953.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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