En un aula no tradicional, Christopher olvida su dolor

En un aula no tradicional, Christopher olvida su dolor

Christopher es un niño cienfueguero de seis años que cursa el primer grado. Le gustan los números y disfruta de cada clase con su maestra. Sin embargo, su aula es diferente; aquí él es el único alumno.

“Él es un niño especial, comentó su maestra Mercedes Monzón, Cabrera, su estado hospitalario no ha influido es su aprendizaje. Su deseo de conocer y aprender persiste cada día, a pesar de su padecer, que afecta no solo su estado físico, sino emocional.”

Desde el pasado mes de agosto, Christopher permanece ingresado en el pediátrico Paquito González Cueto de la provincia sureña. Él padece una enfermedad poco común en edades infantiles: el síndrome de DRESS.

Bárbara Reyes Castro, pediatra de esta institución cienfueguera, pertenece al equipo de profesional de la salud que atiende a este pequeño desde que comenzó con los primeros síntomas.

“Desafortunadamente en Cuba no tenemos ningún antecedente de pacientes que hayan padecido esta enfermedad, la cual se caracteriza por la presencia de erupción en piel, fiebre, eosinofilia, además de trastornos en órganos internos. Síntomas provocados por una reacción adversa severa a un fármaco, que en el caso especial de Cristopher fue a la carbamazepina”, comentó Reyes Castro.

Dahimí Rodríguez Naranjo, mamá del niño refiere que “el trato recibido en la institución hasta la fecha ha sido constante y de excelencia; a pesar de que los médicos no han podido erradicar del todo la enfermedad, desde que llegamos aquí, mi hijo ha mejorado mucho y ya se siente un poco mejor. A pesar de permanecer tanto tiempo fuera de nuestra casa”.

Otra de las preocupaciones de Dahimí consistía en la educación de Cristopher, pues ingresó en edad prescolar y ella deseaba que su pequeño no se atrasara escolarmente con respecto a otros niños.

“La maestra Mercedes ha sido de gran importancia en la recuperación de mi hijo. El a diario recibe sus clases, conoce todas las letras del abecedario, los números, lee muy bien; ¡y le gustan las clases! Él todos los días espera a su maestra vestido con el uniforme, su papá le regaló una pizarra y él se siente como si de verdad estuviera en un aula.”

“Además del tratamiento indicado por nosotros los médicos, la educación de Cristopher y la presencia de la maestra Mercedes resulta indispensable para su recuperación; pues aprender y estudiar ayuda en su estado psicológico e impide que el niño recaiga debido a una depresión”, señala la pediatra Bárbara Reyes.

En un aula no tradicional, Cristopher olvida su dolor

En un aula no tradicional, Cristopher olvida su dolor

“Mi labor con Cristopher y los otros niños es muy humana y lleva un compromiso muy fuerte, comentó la maestra hospitalaria Mercedes.- En un inicio cuando me propusieron venir aquí para impartir clases, no estaba del todo segura. Pues he tenido pacientes en estado terminal, que les he cogido mucho cariño y luego han fallecido. He llorado mucho con mis niños y sus familiares, siempre estoy pendiente no solo de su desarrollo cognoscitivo, sino también de su estado de salud.”

Cristopher está próximo a terminar su primer grado y desafortunadamente continúa ingresado en el hospital pediátrico Paquito González Cueto, de la provincia de Cienfuegos. Aun cuando su enfermedad parece no tener fin, un equipo multidisciplinario de profesionales, su familia y su maestra Mercedes contribuyen a que este pequeño en un aula no tradicional, entre letras y números olvide por un instante su dolor.

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El autor

Mariam Cueto Groero

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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