Bases en Colombia: inseguridad made in USA

Bases en Colombia: inseguridad made in USAResulta una suerte de burla a la inteligencia afirmar que las nuevas bases norteamericanas en Colombia, acordadas y santificadas entre Washington y Bogotá, estarán bajo control y que sus actividades serán conocidas y abiertas.

Al parecer quienes concibieron estos criterios estiman que la profunda y peligrosa herida que se abre en el corazón de Sudamérica con semejante paso, puede ser  zurcida con calmantes.

 

En primer lugar existen realidades de las que algunos no quieren hablar, y son la exigencia norteamericana de que no exista personal colombiano en las nuevas instalaciones, e incluso los militares gringos no estén sujetos a las leyes locales si, como es costumbre, se vinculan o cometen cualquier tipo de delito.

Eso, desde luego, indica el poco o ningún grado de fiscalización que tendrá Bogotá sobre tales predios castrenses, a lo que se unen las consideraciones del mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, actual presidente pro témpore de UNASUR. El mandatario de Ecuador ha advertido que ni siquiera con control local en dichas bases puede alguien determinar que harán las naves aéreas, las embarcaciones o las tropas extrajeras  cuando asuman determinada misión.

Y lo decía a partir de la propia actividad de la disuelta base de Manta, en su país. De esa forma, precisaba, un avión norteamericano podía informar que trataría de avistar rutas de narcotraficantes, cuando en realidad podía dedicarse a acciones de espionaje electrónico dentro y fuera del país, o al levantamiento del terreno para conocer la ubicación de recursos naturales, por ejemplo.

Es que la realidad, y mucho más cuando se trata de acuerdos con los gringos, es que no resulta nada seguro ni tranquilizador convivir en casa con depredadores, timadores y agresores probados de semejante talante ni mucho menos servirle de puente para amenazar y sembrar la inquietud entre los vecinos.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, recordaba cómo la presencia de instalaciones militares ajenas incluso cercena la soberanía de nuestras repúblicas sobre porciones de su territorio, y citaba el caso de las islas Malvinas, ocupadas ilegalmente por Gran Bretaña y donde radican instalaciones bélicas de esa potencia europea contra la voluntad de Buenos Aires.

En ese caso podrían citarse también las instalaciones militares que hicieron del Canal de un patio ajeno al pueblo istmeño y punto de partida de agresiones e invasiones dentro y fuera de esa nación. O la base naval de Guantánamo, retenida ilegalmente por la Casa Blanca en el oriente de Cuba, y convertida incluso en centro de tortura de “combatientes enemigos”: eufemismo ideado por la administración de George W. Bush para denominar a los prisioneros de su hasta hoy vigente cruzada global antiterrorista.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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