Breve paso del crucero Adonia, historias de reencuentro familiar en Cienfuegos

Breve paso del crucero Adonia, historias de reencuentro familiar en Cienfuegos

Maria Rogelia Cuétara, vino desde la cercana ciudad de Santa Clara, se convertiría en parte de la noticia.

Historias de reencuentro se vivieron en Cienfuegos con el arribo del crucero Adonia, el primer buque norteamericano que llega a Cuba, luego del restablecimiento de relaciones entre ambos países.

La hallé indagando entre los guías y visitantes estadounidenses que disfrutaban en el Parque , de parte de la historia de la ciudad  Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Y es que con el arribo del primer crucero estadounidense a Cuba, a Cienfuegos, luego de más de medio siglo, llegaría para ella la posibilidad de un añorado encuentro.

Junto a su esposo, hijos y nietas, no oculta su ansiedad ante la entrada de cada grupo de visitantes. Esperaba a sus primas, emigradas desde los 60 hacia Estados Unidos.

“No conoce a mis nietas, me avisaron que venían en el crucero y era la posibilidad de que conocieran a la familia que he formado en Cuba”.

Parte de los 700 estadounidenses que vinieron a bordo del Adonia, de la filial Fathom de la compañía Carnival, y peatones cienfuegueros,  fueron testigos del suceso.

En un abrazo que parecía no tener fin se fundieron  las 3 primas, entre gritos de alegría y la risa que caracteriza todo buen cubano.
Teresita Torrecillas, es una cubano- americana que se fue de Cuba cuando tenía 5 años, en 1963: “Volver a ver a la que es como mi hermana, a estos niños, es algo grande, muy esperado”.

“Cuando tomó la decisión de venir en el crucero ella me decía: tenemos que vernos, porque esto es algo histórico. No es un crucero solamente cultural, sino familiar, porque muchas familias como la nuestra esperan…significa mucho”, confiesa María Rogelia que sigue abrazada a sus entrañables primas.

La otra es Martiza: “Me fui con 8 años, cuenta, en el último barco que zarpó de Cuba y regresé en el primer oque vuelve, es increíble”.
“Me ha gustado todo de Cuba, lo que he visto  y lo que no he visto, pero que algún día veré, la gente, es una emoción que no se puede describir con palabras, es el corazón de Cuba que nunca lo hemos perdido, nunca.”

Un sentimiento que heredaron de sus padres y de la prima que en Cuba, durante más de 50 años esperé por este encuentro, y aunque fuera solo por una hora, antes de volver al zarpar en el crucero para su próxima escala, Santiago de Cuba, vio nuevamente a su familia unida.

El autor

Ismary Barcia Leiva

Licenciada en Periodismo. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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