Café: costumbre y placer en Cuba

Café: costumbre y placer en Cuba

Cándido sabe que es la hora. A hurtadillas para no ser descubierto, mira a través de la ventana de su vecina y el aroma lo golpea en la cara con una brisa que invita al consumo. A pesar de los intentos por disimular su presencia, ella le grita: “¡entra, que ya terminó de colar!”

Con el cálculo adecuado llegó en el instante justo para degustar la tacita de café diaria; como buen cubano que no deja irse el día sin deleitar ese negro sabor que es cultura e identidad.

“No tomarlo me da dolor de cabeza”, arguye Cándido con una sonrisa pícara y sostiene el buchito de café. “·Sin embargo, no es lo mismo beberlo solo que en compañía”, le dice a la vecina, que asiente el comentario.

Tomar café en Cuba sobrepasa los límites de ingerir una bebida cualquiera. Representa un espacio para el intercambio; revitaliza los sentidos, acompaña el despertar, guía un buen diálogo e impulsa que las noticias de algún periódico se lean mejor.

En señal de calidez y cortesía, el cubano siempre interroga a sus visitas: ¿quiere un poquito de café?… mire que está acabadito de colar. Cualquier momento y pretexto es bueno si se trata de tomar una dosis del aromático grano.

Nadie rechaza el cafecito que aparece en casa, en el trabajo o en los espacios menos pensados. Hasta resulta un aliciente para el cansancio, el estrés, las tristezas. Su olor rellena el espíritu con las más variadas sensaciones. Acompaña la fría madrugada de innumerables artistas y ayuda a cazar las musas de su creación.

Es fiel amigo de las noches universitarias, donde espanta el sueño y deja entrar letras, números y saberes. Hay quienes lo prefieren amargo, dulce, con leche o miel. Complace todos los gustos y paladares, porque su esencia con el paso de los años simboliza cubanía, costumbre.

Mientras, Cándido bebió el último sorbo en la taza. El sabor lo guardó en sus entrañas y ya su cuerpo se siente mejor. Mañana estará a la misma hora y egresará de improvisto para compartir con su vecina el mismo sorbo del placer que provoca el café.

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El autor

Yanelis Pereira García

Licenciada en Periodismo. Periodista del Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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