Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, de Cienfuegos

Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, de Cienfuegos

El fundador de la Colonia Fernandina de Jagua, Luis De Clouet, dispuso que la Iglesia y Casa Curial se ubicaran en la esquina de las calles de Santa Isabel y San Carlos (hoy calle 29 y avenida 56), desde 1819, cuando la fundación de la colonia.

Comenzó siendo una barraca de yagua y guano en el ala derecha del inmueble actual. Su primer presbítero fue el padre Antonio Loreto Sánchez Romero. En 1833 se reconstruye de ladrillos el edificio de forma cuadrada, con líneas rectas y arcadas al centro.

Hacia 1850 se introdujeron algunas mejoras: Se construyó la primera torre, se creó el altar mayor, y se adquirió en Barcelona la imagen de la Virgen de la Purísima Concepción, patrona de la Villa, donada por Domingo Sarría Valdespino.

Entre 1852 y 1861 se amplió y mejoró la sacristía, el espacio iconoclástico y se instalaron 2 nuevos altares de gran influencia neoclásica, construidos en la localidad.

El ingeniero civil norteamericano Santiago Murria fue el encargado de proyectar en 1866 la nueva ampliación, dotándola de la nueva bóveda y la segunda torre.

Se hace necesario comentar, como un hecho que patentiza el sentido de pertenencia de los cienfuegueros, desde aquel entonces, que no permitieron que fuera demolida la primera torre erigida (de la nave lateral derecha) siendo la razón de la diferencia o similitud en la altura de ambos, es decir, la original más pequeña y la de la izquierda más alta.

La obra quedó concluida en 1869. Entre esa fecha y 1875, las familias más pudientes donaron diversos elementos que se utilizaron en su completamiento y ornamentación: el reloj francés de 4 esferas, Juan Avilés; los altares, Domingo Sarría y Tomás Rivalta; los vitrales que representan los doce apóstoles (en cristal policromado y bellotas de plomo, hechos en París), Pedro Eduardo Dorticós; las campanas de bronce (obras artísticas por la dimensión, sonoridad y elementos) los Albis de Sarría; los mármoles para el piso, resto de elementos interiores y las puertas, Nicolás Jacinto Acea.

Se destacan, también, el trabajo en madera hecho por ebanistas locales; las lucetas, de belleza sin par; la sencillez y sobriedad del hierro fundido y forjado; la lencería, en hilo y holán, de santuarios y altares (en richeliu, crochet y rondas); óleos originales de pintores cienfuegueros y los elementos decorativos (candelabros, vasos, jarrones, maceteros, piezas en cristal de bohemia, plata, alabastro) entre otros.

En la década del 20 de la pasada centuria se instaló un órgano de excelentes voces, fabricado en la Casa de San Ignacio de Loyola, de Elizagaray y Cía.

Años más tarde, gracias a la labor del padre Pedro de Urtiaga, se creó la coral de Cienfuegos, elemento de promoción y divulgación de la música sinfónica y culta, que alcanzó renombre nacional.

El edificio es muy funcional desde el punto de vista espacial, el nivel comunicativo es fácil por su acceso por varias partes y por la amplitud de sus puertas.

Declaración de Santa Iglesia Catedral

Desde 1820 hasta 1903 fue parroquia adscripta al Obispado de La Habana; a partir de esta fecha se creó un obispado, la diócesis cienfueguera y fue declarada Santa Iglesia Catedral el 20 de febrero de 1903. Fue consagrada el 25 de noviembre de 1917, y en la piedra de su altar mayor se depositaron las reliquias de los santos Pío y Emérita. Desde su origen parroquial este templo estuvo dedicado a la Purísima Concepción, patrona de la Diócesis de Cienfuegos, cuya festividad se celebra el 8 de diciembre. Su Archivo Parroquial data de 1819, fecha de la fundación de la ciudad.

Tradiciones

La procesión de la Purísima, Patrona, primero, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, y luego de Cienfuegos, puede considerarse la más antigua y representativa fiesta de los cienfuegueros, trascendiendo incluso los límites de la región. Ya en 1910, por ejemplo, asisten a la celebración de la Purísima el Arzobispo de Santiago de Cuba y el Obispo de Pinar del Río y el 8 de diciembre de 1953, en el centenario de la creaccesis, el desfile contó con la presencia de más de 10 000 personas.

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