Cielo y alas para ángeles del bien

Cielo y alas para ángeles del bienUn día especial será el de los padres, este domingo 21 de junio, dedicado a especiales hijos, los Cinco cubanos injustamente encarcelados en EE.UU.

Todos guardamos memorias infantiles de los primeros pasos, descubrimientos y posteriores revelaciones del entramado proceso de la vida. En los recuerdos nos concebimos pequeñas figurillas a la sombra de una mano protectora, candil en las penumbras de la inocencia.

La imagen refrenda la importancia del rol paternal, reafirmado por canas en la sien, testigos de insomnios, en noches afiebradas o días de desdicha por infortunios juveniles. Siempre repasamos la firmeza de consejos, asentados en preclaro saber y sano juicio. Pasa el tiempo y descubrimos que los padres no son seres que trascienden sólo por su masculinidad, sino por despliegue moral a toda prueba e inspirador sentido del deber. Se les admira en el fragor de un regaño o el abrazo devenido premio.

Muchos han hecho de la paternidad una tarea universal. Su amor se multiplica para imponer la justicia y reparar incorrecciones. La historia ha contado con hombres bravíos, cuya premisa es esparcir semillas del bien y adoptar a cada prójimo como prole.

Pienso en los grandes: , Martin Luther King, Mahanma Gandhi o el octogenario mentor, que cada día atiza un haz de luz en el mejoramiento humano, profeta de auroras, cuyas ideas desbrozan las grandes alamedas en la marcha invencible hacia la redención.

Esta semana corrió la infausta noticia: a cinco gigantes el Imperio niega de nuevo la libertad. Gerardo, Fernando, Antonio, Ramón y René, se agregan al listado de hijos resueltos a insertar su legado en un mundo de controversias sociales, que eligieron morada para hospedar su amor y virtudes.

En carta de René González a su hija Ivette la llama “bebita del alma”. Desde su desolado encierro, el cubano que por encima de todos los amores, puso su vida al servicio de la Patria, no deja de enviarle a la pequeña ilustradas lecciones, nacidas de su amor de padre:

“De tus buenas cualidades de hoy, nacerán tus virtudes de mañana. Creerás en la sociedad más justa que hasta ahora ha concebido la humanidad”.

“…La felicidad y el amor son el mejor antídoto contra el odio. Yo guardo para ti de ambas cosas, a montones, y cuando volvamos a estar juntos las prodigaré sin medida sobre ti y serás para nosotros nuevamente ese lucerito, manantial de alegría, que la víspera de mi arresto se durmiera plácida y satisfecha, junto a mi corazón, sobre mi pecho”.

En Porto Alegre, Brasil, conmocionó la niña cubana que de la mano de su madre, también pedía la libertad para el padre, injustamente encarcelado en Estados Unidos.

Hoy la voz de Ivette lidera el clamor universal por ese otro mundo mejor posible y tal vez el mote de “lucerito” encarne el aliciente implícito en la metáfora de otro grande: “de l caos surgieron las estrellas”.

Nuestros parabienes en esta celebración a quienes en cada alborada, tañen cual arpa de ángeles la melodía universal de la ternura, para hacer batir las alas del amor y la esperanza.

Vea además: Cinco cubanos y una misma historia

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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