Cienfuegos: crisol de razas en Cuba

Cienfuegos: crisol de razas en Cuba La sureña ciudad de Cienfuegos, declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es, quizás, la mejor expresión del crisol de razas en el que se forjó la nacionalidad cubana.

A 191 años de su fundación, en la ciudad de Cienfuegos, 250 kilómetros al sudeste de La Habana, confluyeron, por azar histórico, raíces españolas, francesas, africanas e indígenas que dieron un toque de singularidad a la villa.
Debido a su privilegiada posición, su excepcional bahía de aguas profundas y boca abrigada y estrecha, descubierta por Cristóbal Colón en 1494 en su segundo viaje, fue reforzada en 1740 y en los siguientes cinco años, con la construcción del Castillo de Jagua como protección contra los piratas.

Sin embargo, fue hasta el 22 de abril de 1819 cuando la ciudad nació con la llegada de colonos franceses procedentes de la Louisiana.

Los colonos fueron atraídos por la decisión española de favorecer la colonización blanca ante el miedo a una sublevación de negros esclavos, similar a la ocurrida en la vecina Puerto Príncipe y después devenida Revolución Haitiana.

Los colonos franceses decidieron bautizar el asentamiento como Fernandina de Jagua, que combinaba los blasones reales de Fernando VII, cabeza de la monarquía española, y la toponimia aborigen de Jagua, como se denominaba esa comarca de llanura, ríos, montañas y mar.

Su fundador y primer gobernador fue el teniente coronel de los Reales Ejércitos hispanos, Luis D’Clouet y Piettre, natural de Burdeos, quien tras azarosa y polémicca vida política en 1844 recibió el título de Conde de Fernandina de Jagua.

Con sus calles de recto trazado, que nacen o mueren en el mar según se mire, la ciudad creció durante su primera década de vida, hasta que en 1829 recibió el título de villa debido a su prosperidad económica y rápido crecimiento poblacional.

Simultáneamente se sustituyó el nombre de Fernandina de Jagua por el que rinde homenaje al gobernador general de la isla, el asturiano José Cienfuegos, promotor de la colonización blanca.

Convertida en una de las urbes más ricas cultural y financieramente del país, en 1880 fue declarada ciudad y comenzó a ser conocida como “La Perla del Sur”.

Arropada por la bahía en la que desaguan los ríos Caonao, Salado y Damují, la urbe pasó a ser la localidad más importante de la región central del país durante el Siglo XIX para convertirse en el segundo puerto pesquero y el tercero comercial de la isla.

Las 70 manzanas de su Casco Colonial, Cienfuegos están ahora protegidas por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas, a propuesta del gobierno cubano.

Es el único poblado del Caribe hispanoparlante construido por franceses. También está en la selecta lista de la UNESCO por ser “el primer y excepcional ejemplo de un conjunto arquitectónico representativo de las nuevas ideas de modernidad, higiene y orden en el planeamiento urbano en la América Latina del siglo XIX” y por su buen estado de conservación.

Una de las características que hacen única a esta urbe es su predominante estilo neoclásico, evidenciado en el ya trazado de sus calles, que muchos comparan con un tablero de ajedrez.

Entre sus más espléndidas edificaciones, todas construidas alrededor de la antigua Plaza de Armas, actual parque , están el Teatro Tomás Terry, el Colegio San Lorenzo, la Catedral de la Purísima Concepción y el Palacio de Gobierno.

En el siglo XX se le añadieron construcciones eclécticas y deudoras del art déco, que le infunden una variedad arquitectónica de impactante belleza.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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