Cienfuegos fue por unas horas en 1957 una ciudad libre

Cienfuegos fue por unas horas  en 1957 una ciudad librePor unas horas, durante el cinco de septiembre de 1957, la urbe portuaria de Cienfuegos se convirtió en la primera ciudad libre de Cuba.

Organizado por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7)  y conjuntamente con oficiales de la entonces Marina de Guerra, este alzamiento constituyó una respuesta a las atrocidades cometidas por la dictadura de Fulgencio Batista para aplastar los intentos de sublevación en contra del régimen.

Al decir del periodista, investigador y luchador clandestino cienfueguero Andrés García Suárez, el hecho constituyó uno de los momentos relevantes de la historia local y nacional debido a la participación voluntaria de los habitantes de la llamada Perla del Sur, lo cual confirió un carácter popular al levantamiento.

El plan propuesto consistía en  tomar de forma silenciosa el Distrito Naval del Sur, enclavado en la zona conocida por Cayo Loco, tratar de integrar a la mayor cantidad de marineros a las filas revolucionarias, apoderarse de las armas y los vehículos y con ellos marchar sobre los puntos estratégicos de Cienfuegos.

Una vez liberada la segunda localidad en importancia de la entonces provincia de Las Villas, los insurgentes subirían a las cercanas montañas del Escambray y desde allí abrirían un segundo frente como apoyo al Ejército Rebelde, que bajo el mando de Fidel Castro operaba en la Sierra Maestra, al oriente del país.

Explicó García Suárez que hubo que posponer la realización de los sucesos en dos ocasiones, pues la acción original estaba pensada para la semana santa de abril de 1957, fallida por cambios en las postas y aplazada para el 26 de mayo, fecha en la cual no pudo efectuarse el asalto a causa de la detención de algunos de los implicados.

Añadió que fue escogido el cinco de septiembre, pues el día anterior todos los cuarteles y puestos del ejército celebraban el aniversario del primer golpe de estado de Batista en 1933, y muchos amanecían ebrios y con pocas condiciones para defenderse.

Así, a las 5 y 20 de la madrugada y bajo una pertinaz llovizna comenzó la ocupación de la ciudad.

Bajo la dirección de Julio Camacho Aguilera por el M-26-7 y del ex alférez de fragata , jefe militar del alzamiento, los revolucionarios sometieron a los centinelas de la entrada a Cayo Loco, penetraron  los rebeldes, fijaron cuartel y repartieron parte de las armas al pueblo que acudió al lugar para unirse a la lucha.

Casi de inmediato cayeron las estaciones de la Policía Nacional y Marítima, el Ayuntamiento y otras locaciones claves situadas en el céntrico parque .

No obstante el éxito inicial, los sublevados no sabían que debido a la adhesión tardía de un grupo de oficiales de altos grados de la Marina, estos habían decidido de forma unilateral retrasar el alzamiento en otros puntos del territorio como , La Habana y Santiago de Cuba.

Varias horas después Camacho y San Román comprendieron la situación y el primero propuso recopilar armas y continuar el plan de dirigirse a las montañas, pero el marino opuso resistencia bajo el reclamo de que así resultarían blanco fácil para los aviones. Horas después fue capturado, torturado salvajemente y asesinado.

Cienfuegos estaba en pie de guerra. Contra la urbe sublevada, el tirano Fulgencio Batista envió soldados del regimiento de Santa Clara, Camaguey, fusileros de la cercana Matanzas, tanques y artilleros de la Habana.

En el centro de la ciudad encontraron una fuerte resistencia por parte de los revolucionarios y los cienfuegueros, quienes no permitieron el paso a las tropas de la tiranía. Mientras esto ocurría, la aviación dejaba caer bombas en el Distrito Naval y en barrios residenciales.

Las calles de la ciudad se vieron llenas de trajes verdeolivo y brazaletes del 26 de julioTras la llegada de nuevos refuerzos enemigos, los revolucionarios apostados en el parque José Martí quedaron aislados y decidieron continuar la defensa de la posiciones.

Cayeron uno a uno los edificios tomados, hasta que al atardecer ante el cese temporal de los ataques debido a un reagrupamiento de los efectivos militares, algunos insurgentes apostados en el Colegio San Lorenzo, último reducto rebelde, lograron escapar cubiertos por un reducido grupo de marinos.

Incapaces de detener el avance de los blindados, los conspiradores que quedaban en la edificación, encabezados por el teniente Dimas Martínez, se rindieron cerca de las 11 de la noche confiados en la promesa de que conservarían sus vidas.

De espaldas contra la pared del patio interior del instituto fueron asesinados a tiros. Escondidos por los vecinos de la zona, muchos de los revolucionarios lograron escapar, mientras la ciudad entera se estremeció por la ola represiva desatada por Batista en represalia por la osadía del enfrentamiento.

Aunque no culminó en una victoria militar, el levantamiento del Cinco de Septiembre significó un estímulo para quienes luchaban, un llamado a incorporarse al combate y una demostración de rebeldía por parte del pueblo de Cienfuegos, ciudad que por 24 horas pudo considerarse libre.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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