Cinco Palmas y la unidad revolucionaria

Cinco Palmas y la unidad revolucionaria

El 18 de Diciembre de 1956 en el lugar conocido por Cinco Palmas, tuvo lugar el encuentro de Fidel y Raúl. Habían transcurrido 13 días del revés de Alegría de Pío, tras los cuales los expedicionarios sobrevivientes comenzaron una angustiosa marcha hacia la Sierra Maestra, agudizada por la falta de noticias sobre Fidel.

La seguridad en la victoria se adueña de aquellos hombres-embrión del Ejército Rebelde- cuando, luego de los abrazos de alegría por el reencuentro, el jefe de la Revolución pregunta a su hermano cuantos fusiles traía. Al contestar Raúl que cinco, exclama: Y dos que tengo yo, siete. Ahora si ganamos la guerra.

Esta histórica frase, cuyo significado ha trascendido en el tiempo como máxima expresión del optimismo, acompaña a todo revolucionario cubano, como premisa insoslayable del pensamiento de Fidel, quien nos enseñó a nunca rendirse aun ante las más adversas condiciones, a convertir los reveses en victoria y a mantener la fe en el triunfo.

Así fue en el Moncada, en el Presidio, en el exilio, en la lucha en la Sierra y en la defensa de la Revolución triunfante el Primero de Enero de 1959; así fue cuando con el derrumbe del campo socialista muchos pensaron que la Revolución Cubana fenecería y así será aunque físicamente ya no está, porque el reencuentro en Cinco Palmas hace 62 años, es un símbolo revolucionario.

Con la llegada en la madrugada del 21 de diciembre del grupo de Juan Almeida, compuesto por Ramiro, Camilo, el Che, y tres combatientes más, se reforzó la incipiente hueste de guerrilleros. Cuatro días después emprendieron la ruta hacia la Sierra Maestra para dar continuidad a la única Revolución que ha habido en Cuba y que se inició, también por estas tierras, el 10 de octubre de 1868.

El encuentro de Cinco Palmas en documentos de la historia

En el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), el 17 de diciembre de 1975, se destacó que: “Con siete armas se inició de nuevo la contienda en la Sierra Maestra y al cabo de dos años el ejército de la tiranía, supuestamente invencible, había sido liquidado y el pueblo victorioso empuñaba los 80 mil fusiles que un día se esgrimieron contra la nación”.

También en el discurso en la clausura del X Periodo Ordinario de Sesiones de la Tercera Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuada en el Palacio de Convenciones, el 27 de diciembre de 1991, Fidel expresó: “Cuando andábamos por unos cañaverales con unos pocos fusiles, y Raúl y yo nos encontramos en Cinco Palmas, realmente lo que habíamos reunido eran siete armas, nada más, ¡siete armas! Si nos ponemos a contar las balas y las armas que teníamos contra todo aquel ejército que tenía tanques, aviones, millones y lo tenía todo, ¿qué? Podíamos habernos desanimado”.

Sin lugar a dudas, ese encuentro en Cinco Palmas fue un germen importantísimo de la unidad revolucionaria cubana.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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