Cítricos “Arimao” sigue en cruzada contra el Huang Long Bing

Cítricos “Arimao” sigue en cruzada contra el Huang Long Bing

Con la llegada del Huang Long Bing, se redujo drásticamente, en un 80 por ciento, el rendimiento en la Empresa de Cítricos Arimao, tradicionalmente apreciada por la calidad exportable de sus frutos. La diaforina citric, es el insecto transmisor de la bacteria causante del mal, reportado en Cuba, en 2007.

Hojas deformadas y frutos pequeños, caída prematuras bajas producciones, son las consecuencias de la obstrucción de los vasos vasculares, que hacen circular la energía producida en el follaje a las raíces.

Desde hace ocho años ha afectado más de mil hectáreas de la empresa, ubicada en el municipio cienfueguero de Cumanayagua.

El Huang Long Bing es un mal que conocido desde hace siglos en el continente asiático; se reportó luego en África. En 2004 llegó a Brasil y a los campos de La Florida en 2005.

Sin embargo, las atenciones fitosanitarias, aplicación de productos químicos y vigilancia, no algunos y la vigilancia sólo lo mantienen alejado, porque el HLB hasta el momento no tiene cura.

“No hay mal que dure cien años”…ni plantaciones que lo resistan.

Entre las estrategias para paliar la enfermedad, están la demolición y obtener material genético sano, en parcelas alejadas del virus.

A más de cinco kilómetros de distancia, en el pregerminador de la empresa “Arimao” rige el más severo aislamiento, para producir plantas biológicamente seguras.

En la nave de multiplicación, patrones elegidos de variedades resistentes a las plagas, se convierten en progenitores que desarrollan yemas para injertar otras plantas en la propia empresa, otra medida de seguridad.

Ha sido así desde 2009, pero este año añadieron otra precaución: las semillas originales no tendrán que ser traídas de otras empresas. Un banco propio es garantía para nuevas plantaciones en reemplazo de las áreas infestadas.

“La semilla era importada, con altos costos, o traída de otras empresas y no siempre se correspondía con nuestras necesidades. Con este banco, asegura la ingeniera Maira Méndez, Directora de Cultivos Protegidos y Vivero, tenemos seis variedades para lograr patrones sanos y seguros en nuestros viveros.”

Luego se llevan a los campos demolidos.

“Tratamos de sembrar en bloques, alejados de plantaciones viejas con más de 30 años, evitar la colindancia, aunque no siempre podemos hacerlo con los recursos que tenemos, explica el ingeniero Leonardo Sarduy, director adjunto de producción y desarrollo.

Se mantiene la vigilancia y cuando aparecen plantas dudosas, viene la “selección negativa”, y se sustituye por una nueva postura.

“Este manejo es hasta los tres años y hay rastreadores que vigilan, si aparece la diaforina que transmite el transmite el HLB”, agrega el funcionario.

Para el ingeniero Angel Luis Vera, administrador de la Unidad Básica de producción (UBPC) “Codicia” se trata de buscar patrones resistentes genéticamente a la mayor afectación del cítrico cubano.

“Se ha realizado un convenio con el Instituto de Investigaciones de Jagüey Grande, en la provincia de Matanzas, para valorar patrones en las condiciones actuales, entre ellos, el C- 35 y el Macrófila”, ambos con buenos resultados porque hemos logrado ya en nuevos campos 5 toneladas por hectárea”.

El programa de lucha contra el HLB tiene otro frente: la aplicación de productos químicos, generación, “moléculas nuevas, que no afectan el medio ambiente”, explica el ingeniero Alcides Gonzáles, ecialista en especialista de sanidad vegetal.

“El producto penetra a la planta a través del follaje y va al sistema vascular, protegiéndola de posibles daños. Evita que el insecto vuelva a la planta.”

Primeros resultados: limones, mandarinas y naranjas sanas.

En la UBPC Seibabo, Yosdanys Pérez “pasa la vista” otra vez a sus limones. Llevan tres años sembrados, y no se ven signos del virus.

“Ya hemos obtenido rendimientos de 3 toneladas por hectárea; ahora debemos diversificar nuestros plantíos con toronjas, por ejemplo”.

En la mayor Unidad, “Los Cedros”, es donde más hectáreas viejas se han sustituido en los últimos cinco años; demostrando un principio de la citricultura moderna en tiempos de HLB: explotar las plantaciones 15 o 20 años como máximo.

En 2015 la empresa Cítricos “Arimao” habrá sustituido 500 nuevas hectáreas; en 2017 habrá agregado 120 más y para el 18, deberán ser 200 las demolidas y plantadas, pero “aún es menos lo que se siembra que lo que se demuele”.

Se trata de una estrategia para detener el HLB que llevará al aumento paulatino de producciones; claro que falta mucho para crecer hasta las 3 mil 200 toneladas en 2017, y más aún para alcanzar las 17 mil toneladas en 2030. Por ahora sólo queda seguir evitando la transmisión del Huang Long Bing de plantas infestadas a nuevas: una cruzada que parece nunca acabar.

El autor

Ismary Barcia Leiva

Licenciada en Periodismo. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *