Coincidencia notoria

Coincidencia notoria

Desde que tengo memoria el 14 de junio ha sido una fecha señalada en el calendario. Es ese día en que por caprichos de la vida y de la historia, nacieron dos de los más grandes héroes que he estudiado, Maceo y Che.

Pero este 14 de junio es diferente y especial, desde este 2019 quedó bautizado, al menos para mi familia, como el día de la coincidencia notoria.

Desde hace poco más de un mes, la pequeña Analú repasa con detenimiento las líneas de un poema, extenso para su edad. No puede fallar, la tata dijo que es muy importante y ella aún sin comprender totalmente, siente la presión de la responsabilidad. Debe recitarlo en el acto del círculo por el natalicio de los héroes.

Y así en cada minuto de descanso, de camino para el círculo mañana tras mañana, a la hora del baño, antes de dormir… iniciaba su ensayo, que por demás necesitaba público, aplausos y comentarios finales.

Analú ya se sabe la poesía

       Analú ya se sabe la poesía

Al principio era difícil, tocó a mamá y papá aprenderse el texto para ir repasando con ella línea por línea, corregir pronunciación, sugerir gestos, hablarle del Che y Maceo. Le contamos sobre sus vidas, le enseñamos por qué son héroes. Luego, quedamos desplazados al papel de público y solo, se nos permitía escuchar y se nos exigía ovacionar.

Ya Analú sabe el texto de memoria, su poesía se ha vuelto un ritual en la familia y cuando escuchamos las primeras palabras: “Qué coincidencia notoria…”, todos encarnamos el papel de espectadores y hacemos el más absoluto silencio.

Lo curioso es que justo hoy, el día señalado, 14 de junio, nos despertamos más tarde que de costumbre, las rutinas fueron más apuradas de lo habitual y la pequeña Analú aumentó unos km/s más a la aceleración: -Mamá, hoy es el día de la “coincidencia notoria”. Corrimos, o mejor… volamos, y al llegar al círculo, el acto fue trasladado para el viernes próximo.

De su boca no salió palabra alguna, solo el andar cabizbajo de la puerta hasta al salón de juego delató su sentir. Papá y yo intercambiamos miradas cómplices que a gritos decían, “otra semana de ensayo”, pero al final, el orgullo ya hizo nido en nosotros.

La pequeña Analú más allá de ensayar y aprender de memoria conoce sobre el Titán de Bronce y el Guerrillero Heroico y hoy, a la altura de sus 5 añitos comprende que a estos dos hombres los une mucho más que la “coincidencia notoria” de una fecha de nacimiento.

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El autor

Danae Aguila Gutierrez

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Canal de Televisión Perlavisión, en Cienfuegos.

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