…cómo creer que Fidel ha muerto…

…cómo creer que Fidel ha muerto…

Hay en el barrio una tranquilidad poco habitual. No se siente música alta, nadie vocifera un nombre o una palabrota desde el balcón… solo el vendedor de tomates se atreve a levantar la voz para promocionar su producto y alguien le requiere, porque hoy no está permitido gritar…

La gente anda absorta en sus rutinas de fin de semana: la búsqueda del sustento en los mercados, abarrotados y casi silenciosos. La arteria de más barullo en Cienfuegos está llena –como es habitual- pero las personas hablan en susurro… quien te saluda lo hace con cuidado, sin esa extemporaneidad que caracteriza a los cubanos… uno presiente que en cada conversación está el líder indiscutible, vivo, tenaz, honesto, capaz, el padre que muchos hubiésemos querido tener… aunque lo fue, o mejor, lo será siempre…

Si alguien a estas alturas de la mañana no sabe la noticia, reaccionará desde la incredulidad hasta la certeza, porque lo pensamos siempre ahí, para cuando hiciera falta, para movilizar, para insuflarnos de esperanzas, para razonar, para vivir…

Una viejecita puja entre las personas que se aglomeran en el mercado, me mira fijo en su avance, casi que empuja, atropella al resto de sus semejantes… logra llegar y me pregunta: ¿usted no trabaja hoy…? ¿cómo creer que Fidel ha muerto…?

Alguien a mi lado le dice: señora, no ha muerto, estará vivo, Fidel es eternidad… ¿no lo cree usted…? Ella se pierde entre la gente, con el dolor en su rostro, aunque dibuja una tenue sonrisa, porque volverá a escuchar a Fidel, porque la cotidianidad nos lo devolverá siempre…

El autor

Boris García Cuartero

Doctor en Medicina Veterinaria. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Ha trabajado en la prensa plana y en la televisión por más de 20 años.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *