Copa del Mundo de Béisbol: nuevo escenario, nuevo sinsabor

Copa del Mundo de Béisbol: nuevo escenario, nuevo sinsaborLos ecos de la Copa del Mundo de Béisbol todavía se hacen sentir en nuestro verde caimán, y lógicamente la derrota de Cuba en la final es tema central de discusión en cada peña deportiva a lo largo y ancho del país.

Como de costumbre, los diez millones de directores de equipo que habitan la Mayor de las Antillas han protagonizado encendidas polémicas y buscado la cuarta (y hasta la quinta) pata al gato, en aras de encontrar las razones por las cuales nuestra selección no pudo reconquistar el cetro, perdido dos años atrás en Taipei precisamente frente a los norteamericanos.

Problemas de dirección, falta de decisión para mover la banca, pobre ofensiva, escasez de jugadas técnico-tácticas, errática defensa… Esas y otras miles de opiniones abundan hoy en el ámbito beisbolero local, ese que no descansa ningún día del año y que cada jornada se enriquece con nuevos adeptos.

Fanatismo aparte, muchas de las cuestiones que se manejan por la afición no están muy alejadas de la verdad, y vuelve a ser hora de llamar a la revisión, pues lamentablemente los cubanos no entendemos de derrotas en la pelota, y aunque es cierto que GANAMOS las medallas de plata, otra vez PERDIMOS el desafío bueno, ese que todos quieren llevarse a casa.

La Copa del Mundo estrenó novedades, en el afán de esta disciplina de regresar al programa de los Juegos Olímpicos de verano. Pero la cifra récord de participantes, con 22 escuadras, y el atípico escenario en varias ciudades europeas, no cambiarán para nada la actual decisión, pues sólo de ver las discretas ventas de entradas a los estadios hace pensar que el retorno del béisbol demorará un buen tiempo.

Para algunos resultó hasta gracioso la inclusión de representaciones de Croacia, República Checa, Suecia y Gran Bretaña, inundadas de peloteros nacionalizados en esos países. El propio Italia, con buen trayecto recorrido en lides de primer nivel, apostó por los “foráneos”, y a la postre protagonizó su peor actuación de los últimos años. Nada, que no siempre el dinero y la publicidad pueden llevarnos a alcanzar las metas trazadas.

Volviendo al tema que nos ocupa, varios razonamientos se hacen válidos tras el nuevo sinsabor que embarga a la afición cubana, la cual había cifrado grandes esperanzas en la tropa dirigida por Lombillo.

Debemos reconocer que se conformó un equipo teniendo en cuenta, como pocas veces antes, el llevado y traído rendimiento. Más de un debutante vistió el traje del principal equipo, y en honor a la verdad no defraudaron a sus seguidores. Ahí están los casos de Miguel Alfredo González y Freddy Asiel Álvarez, dos lanzadores listos ya para cualquier empeño. Como el resto de los participantes, enfrentamos un calendario extraño y exigente, vencido luego de sortear apreciables escollos.

A nadie escaparon las deficiencias de Cuba, por primera vez ubicado en lugares defensivos nada decorosos, y cuya ofensiva, lejos de ir creciendo en el transcurso del evento, resultó todo lo contrario.

A todas luces afloraron problemas de preparación, pues sólo así puede explicarse que casi todos los bateadores estuvieran alejados de su forma habitual. Hubo honrosas excepciones, como es el caso del granmense Alfredo Despaigne, cuya consagración le llevó a liderar en todo momento el ataque caribeño, al punto de patentizar nueva marca de jonrones y ubicarse en el Todos Estrellas del evento. Michel Enríquez y Olivera también destacaron madero en ristre, pero la otra cara de la moneda estuvo representada por Yulieski Gourriel y Frederich Cepeda, por citar dos ejemplos de hombres clave en la alineación que aportaron mucho menos de lo que se esperaba.

La defensa dejó que desear y para nada evidenció el potencial de la pelota cubana, esa que tiene en sus vitrinas todo tipo de trofeos y reconocimientos.

En cuanto al cuerpo de dirección, Esteban Lombillo tuvo la alta responsabilidad de guiar a un plantel que aspiraba a reconquistar la corona, y a nuestro juicio no lo hizo mal, aunque en ciertos momentos varios de nuestros “sembrados”, más que descender en la alineación, deberían haber ido a la banca, para dar paso a otros que tuvieron muchas menos posibilidades, y que hicieron el grado, como los anteriores, por méritos propios.

La cara feliz de Cuba fue el pitcheo, y el desenlace final no puede empañar la labor del staff durante catorce desafíos. Promedios de limpias y cantidades de ponches propinados de lujo, rotaciones muy bien manejadas, desempeños loables de jóvenes y experimentados. Quizás la gran sorpresa para todos nosotros, acostumbrados en los últimos años a reconocer el Talón de Aquiles en el cuerpo de serpentineros.

La única aseveración con la que no compartimos es aquella de que “Cuba no jugó contra nadie”, “fue un torneo de pobre nivel”. Si naciones como Japón y Sudcorea, dueños respectivos de los títulos del Clásico Mundial y los Juegos Olímpicos, decidieron enviar a equipos de bajo perfil, ese no fue el caso de otros que sí tomaron en serio la Copa del Mundo. Estados Unidos, Puerto Rico, Australia, Canadá y Holanda asistieron con lo mejor que tenían, dejando a un lado a sus peloteros que juegan en las Grandes Ligas.

Los norteamericanos armaron una excelente selección, que dominó de principio a fin la competencia, luego del revés inicial ante Venezuela. Su ofensiva y pitcheo impresionaron a todos, sobre todo la producción de largo metraje, llegando a implantar nuevo récord colectivo de cuadrangulares. Y si bien su defensa tuvo lagunas, supieron jugar inmaculadamente en los choques decisivos, algo que afectó a Cuba sobremanera. Dos veces los enfrentamos y otras dos salimos derrotados, ante peloteros que se entregaron en los diamantes europeos con el objetivo de retener la corona. A mi juicio, ganó el que mejor lo hizo a lo largo de todo el campeonato.

Para nosotros, una nueva experiencia en la lista de descalabros, que se va haciendo extensa a pesar de esfuerzos y voluntades. Jugar cada vez más al más alto nivel es la solución imprescindible para recuperar ese puesto que tanto prestigio ha dado a la pelota cubana. Queda la revisión para los organismos y personas encargadas. Mientras, el pueblo todo continúa esperando otro gran alegrón.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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