COVID-19: ¿Y la vacuna para cuándo? (Video, Infografía y Audio)

COVID-19: ¿Y la vacuna para cuándo?

Todo el mundo espera la aparición de una vacuna contra el COVID-19. Y cuando digo todo el mundo estoy siendo realista, pues los 184 países que padecen esta pandemia tienen las esperanzas puestas en una vacuna que abarataría los costos de los tratamientos actuales para mitigar la enfermedad.

Pero, ¿quienes trabajan en una vacuna y cuánto tiempo demorarán en tenerla lista? Pues son muchos los países que dedican sus esfuerzos nacionales para crear una vacuna, como Rusia, China y otros. Eso sin contar con las farmacéuticas que esperan terminar primero para cobran enormes cifras por su producto.

Por ejemplo, el complejo científico ruso Vector tiene esperanzas en lograr un registro en septiembre próximo de una vacuna contra el coronavirus SARS CoV-2, causante de la pandemia de Covid-19. Por supuesto que tiene todo el apoyo estatal y el de otros institutos científicos rusos que trabajan de conjunto. Ya las pruebas con este prototipo de vacuna se aplican a 300 voluntarios.

Ya desde finales de Abril el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconocía que se encuentra en la etapa de ensayos clínicos tres vacunas para enfrentar la COVID-19 y otras 70 se encuentran en desarrollo. Y la OMS declaraba además estar trabajando con socios para acelerar el desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas resultantes.

Aunque algunos países plantean que tendrán su vacuna para Septiembre, como Rusia, la portavoz de la OMS, Margaret Harris, advirtió al respecto que una vacuna contra el coronavirus no estaría disponible al menos hasta la primavera de 2021.

Un censo del Centro de Vacunas de la Universidad de Higiene y Medicina Tropical de Londres muestra que hay 119 proyectos de investigación sobre tratamientos y vacunas contra el COVID-19 en curso en todo el mundo, 115 en fase preclínica y los cuatro mencionados en fase uno.

Según la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI), un fondo con base en Oslo lanzado en 2017 como una alianza global para financiar y coordinar vacunas durante epidemias, se necesitarían por lo menos dos mil millones de dólares para ayudar a fabricar las vacunas candidatas y fabricarlas para ponerlas a prueba en ensayos clínicos.

Para que no ocurra como con otros medicamentos, que se capitalizan y monopolizan por las grandes compañías farmacéuticas, los 194 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordaron este martes que futuras vacunas contra la COVID-19 sean un bien común de la humanidad. Los miembros se pronunciaron por el reconocimiento de las futuras vacunas contra la COVID-19 como un bien común, las cuales deben ser internacionalizadas.

Los candidatos vacunales más avanzados

Vacuna mRNA-1273 – Moderna Therapeutics (Estados Unidos)

Moderna, la empresa de biotecnología basada en Massachusetts, es una de las farmacéuticas que para poder acelerar el desarrollo de la vacuna contra covid-19 están probando nuevas estrategias de investigación.

El objetivo de una vacuna es «entrenar» el sistema inmune de una persona para generar una respuesta para combatir al virus y evitar la enfermedad.

Los enfoques convencionales que se utilizan para ello por lo general se centran en el uso de virus vivos atenuados, virus inactivados o fragmentados.

Vacuna INO-4800 – Inovio Pharmaceuticals (Estados Unidos)

La vacuna de Inovio, una empresa de biotecnología basada en Pensilvania, también se basa en una nueva estrategia de investigación.

Está centrada en la inyección directa de ADN a través de un plásmido (una pequeña estructura genética) para que las células del paciente produzcan los anticuerpos para combatir la infección.

Tanto Inovio como Moderna están utilizando nuevas tecnologías que involucran modificar o manipular material genético.

Vacuna AD5-nCoV – CanSino Biologics (China)

El 16 de marzo, la empresa de biotecnología china CanSino Biologics, en colaboración con el Instituto de Biotecnología y la Academia de Ciencias Médicas Militares de China, inició el ensayo de su vacuna AD5-nCoV, que utiliza como vector una versión no replicante de un adenovirus, el virus que causa el resfriado común.

Este vector transporta el gen de la proteína S (spike) de la superficie del coronavirus, con la cual se intenta provocar la respuesta inmune para combatir la infección.

Vacuna LV-SMENP-DC (China)

El Instituto Médico Genoinmune de Shenzhen, también trabaja en su propuesta de vacuna, que está centrada en el uso de células dendríticas modificadas con vectores lentivirales.

Vacuna del Instituto de Productos Biológicos de Wuhan (China)

La tercera candidata del país asiático es una vacuna de virus inactivado del Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, subordinado al Grupo Farmacéutico Nacional de China, Sinopharm.

Este tipo de vacuna inactivada requiere producir partículas de virus en reactores y después purificar esos virus para que pierdan su capacidad de enfermar.

Vacuna ChAdOx1 – Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido)

El primer ensayo clínico en Europa comenzó el 23 de abril para probar la vacuna desarrollada por el equipo del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, Inglaterra. Es una vacuna recombinante similar a la de la empresa china CanSino.

Pero el equipo de Oxford está utilizando como vector una versión atenuada de un adenovirus del chimpancé que ha sido modificado para que no se reproduzca en humanos.

COVID-19: ¿Y la vacuna para cuándo?

Entonces…

Los resultados de cualquiera de estas investigaciones sobre vacunas contra el COVID-19 enfrentarán problemas logísticos para su producción y transporte durante una etapa en que los vuelos y las industrias se ven afectadas por el aislamiento social. Es muy posible que también existan problemas políticos entre países que las producirían y los destinatarios, como por ejemplo China que plantea que la vacuna debe ser internacional y no privativa de una compañía y Estados Unidos que quiere monopolizar las patentes. Este último caso conlleva a problemas comerciales para producir una vacuna funcional, barata y eficaz como quieren algunas nacionales contra los esfuerzos de algunas farmacéuticas que quieren las patentes solo para si mismas para poder monopolizar el medicamento.

En fin, la vacuna contra el COVID-19 es necesaria, urgente y polémica a nivel mundial. Mientras tanto las medidas antiepidémicas pueden contener su avance y los tratamientos contra los diferentes tipos de coronavirus e Infecciones Respiratorias Agudas IRA pueden ayudar a los pacientes contagiados. La solución vacunal llegará en algún momento y de alguna forma, solo falta esperar.

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