Cronología de una epopeya: 5 de septiembre de 1957, el levantamiento

Cronología de una epopeya: 5 de septiembre de 1957, el levantamientoPrimer tiempo

Cienfuegos. Jueves 5 de septiembre de 1957.  5 y 45 de la mañana. Llovizna fina. Dos autos bajan por la céntrica calle Santa Elena. En ellos, Julio Camacho Aguilera, Jefe de acción del M-26-7, Miguel Merino, Emilio Aragonés, el alférez , Coll y otros miembros del movimiento.

En el Distrito Naval del Sur, en Cayo Loco,  el plan había echado a andar. No había vuelta atrás. Los marinos opuestos a  Fulgencio Batista, desarmaban a los oficiales de guardia.

El telegrafista de la unidad, se escurre y logra pasar aviso al Estado Mayor de la Marina de Guerra en La Habana: “Mi unidad ha sido tomada, somos prisioneros.”

Son las 6.00 a.m. Los dos autos pasan  por segunda  vez frente a la entrada del Distrito Naval cuando el marinero de la posta levanta la ametralladora Thompson 3 veces. Ha sido dada la señal.

De inmediato Camacho y sus compañeros entran a la  unidad de la marina por la carretera de acceso a esta lengüeta de tierra  dentro de la bahía de Jagua.

Preso por los rebeldes, el Capitán de Navío Roberto Comesañas; el mando es transferido a Dionisio San Román. Otros marinos se suman a la acción. El alférez Quesada es ahora responsable de la armería de Caro Loco.

Son las 7 y el apostadero naval del sur está en manos de los revolucionarios. La noticia corre como pólvora  por Cienfuegos. Los civiles comienzan a llegar y reclaman armas. Camacho ordena la formación de patrullas combinadas de miembros del 26 y civiles. Deberá arrestarse al Jefe del Ejército en su casa.

El sargento Julio Martínez Padilla, iza una bandera rojinegra del 26 en el Cayo. Se escuchan vítores.

Segundo tiempo: Combates

La zona frente al Colegio San Lorenzo fue testigo de los combates más encarnizadosEn la intercepción de las calles Manacas y San Fernando, en Cienfuegos, hay un tiroteo. Muere el escolta del Jefe de la Guardia Rural, Cdte. Eugenio Fernández, quien logra huir por detrás.

Casi a las 8 de la mañana en la Calzada de Dolores es arrestado el Capitán de la Marina Sopo Barreto y varios soldados leales al régimen batistiano. Hay  combates entre el jeep de los revolucionarios y la policía. Mueren tres agentes, otro queda herido.

Se organizan las milicias del 26 y la ciudad sería libre, al menos por unas horas. El Ejército se ha atrincherado en el estado Mayor de la Guardia Rural.

Milicianos reunidos en el Gremio de Carretoneros y Camioneros, de Argüelles y Casals,  salen a capturar a Ugalde Carrillo, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), pero sólo consiguen arrestar a su chofer.

45 minutos después un avión Catalina BPY, anfibio,  comienza a bombardear  Cayo Loco…luego vendría un B-26.

Casi a las 9 de la mañana, se disponen a tomar la jefatura de policía, pero el Comandante Ruíz  Beltrón conocido como “yegua panda”  pide tregua para ganar tiempo y habla con su homólogo al frente de las  tropas de Santa Clara.

En la capital los marineros no se deciden a tirar con las fragatas, como estaba previsto. No se ejecutan las acciones del campamento Columbia ni contra la Motorizada. Cienfuegos estaba solo en el alzamiento.

“Al amanecer del día 5- explicaría Fidel, los grupos de acción y los milicianos del Movimiento 26 de Julio estaban concentrados en La Habana, esperando escuchar los cañonazos de la fragata, que era la señal de iniciar las acciones, para tomar la CMQ, para atacar la Radio Motorizada, etcétera. Y no se escuchó ningún cañonazo. Los pilotos fueron convocados rápidamente, y estaban esperando también los cañonazos. No se escuchó ningún cañonazo; por el contrario, se vieron en la situación amarga de recibir órdenes de venir a atacar la base de Cayo Loco”.

Sobre las 9 y 15 de la mañana varios combatientes emplazan frente al Teatro Tomás Terry una ametralladora calibre 50 sobre un camión y apuntan a la Jefatura de policía. La media  hora que siguió sigue el intenso fuego sobre el bastión batistiano…hasta que se rinde la Jefatura de Policía. La planta de vapor de Prado y Dorticós es tomada por los marinos.

Sobre las 10 de la mañana cuando el aficionado Jorge García Chaviano, toma instantáneas para la historia, se parapetan marinos, pueblo en azoteas del Parque Martí y la ametralladora calibre 50 ocupa la glorieta.

En Cayo Loco, explicaría Fidel años más tarde, “Dionisio San Román toma la cañonera o el destructor —como se le quiera llamar— 101, y plantea que va a hacer contacto con la fragata “Máximo Gómez”. El no consulta esa medida o esa decisión, con el compañero Camacho. “  (…) el compañero Camacho al ver que no se produjo el levantamiento en La Habana, le había planteado la idea de realizar el plan original; es decir, recoger todas las armas y todos los hombres y replegarse hacia el Escambray. No hay dudas de que ese habría sido un paso correcto, más que correcto yo diría que perfecto. Pero San Román todavía tenía esperanzas en el alzamiento de la capital, y hablaba de esperar. Después desde la cañonera se sabe que hizo comunicación con La Habana y comprobó una vez más que no había tal levantamiento”.

Como consecuencia el valiente alférez Dionisio San Román, a bordo del Guardacostas 101, es arrestado.

Arrecia el ataque. Dos horas duraría el ametrallamiento a la ciudad de los B-26. Desde la cúpula del Palacio Ferrer, francotiradores rebeldes responden.

Una niña muere; es Olimpia medina, de 13 años. Su hermanita de dos, es herida. Desde el Distrito naval los revolucionarios ripostan y alcanzan a dos aparatos antiaéreos.

Es ya mediodía cuando van llegando  tropas de refuerzo del Tercio Táctico de Santa Clara. Entran por Pueblo Griffo, luego por la Calzada, hasta llegar al centro de la ciudad. Los sublevados reciben la información: Nadie disparará hasta nuevo aviso. Ya en el parque son barridos con fuego que los hace replegarse hacia las cuadras vecinas.

Justo cinco minutos antes de la 1 de aquel 5 de septiembre, cae un inocente; el conocido personaje cienfueguero “Charro”, quien avanzaba cantando botella en mano un corrido mejicano…sobre las dos de la tarde ya han caído en la azotea del Colegio “San Lorenzo” los cienfuegueros José Gregorio Martínez y Juan Suárez del Villar; una hora después dos aviones Thunderbolt, vuelan en picada sobre el Distrito Naval, pero sus pilotos simpatizantes con  el movimiento tiran sus bombas al mar.

Ante el repliegue de los soldados,  los rebeldes realizan su única comida en los hoteles Bristol y Ciervo de oro, en las inmediaciones del parque Martí, escenario principal de los acontecimientos…pero el Ejército se infiltraba por las calles de la ciudad y rodea el sitio. A ello se uniría la confusión de uno de los marinos al cuidado de los prisioneros y Distrito Naval, quien libera a los soldados batistianos.   El Capitán de navío Roberto Comesañas está nuevamente al mando.

Eran pasadas las  cinco  cuando  centenares de efectivos llegan desde Santa Clara apoyados por los tanques… el Parque Martí será ahora un hervidero. El alférez Dimas Martínez, jefe de los combatientes del  Colegio San Lorenzo, ordena la salida por detrás, le quedaban pocos minutos de vida…pero antes logra hablar con su esposa por última vez.

Iba cayendo la noche. Más tanques llegaban en rastras junto  con otro connotado asesino del gobierno de Batista, el Capitán Caridad Fernández.

Así lo analizaría Fidel durante un discursos en 1977: ”Naturalmente, el enemigo movilizó cuantas fuerzas pudo; envió un refuerzo desde el regimiento de Matanzas, otro refuerzo desde La Cabaña, y un refuerzo del regimiento blindado de Columbia, sin que ni un instante dejaran de estar en el aire los aviones. Fue verdaderamente admirable el comportamiento de los revolucionarios, de los combatientes del 26 de Julio, de los marinos y del pueblo.”

Sobre las 10 del anoche la Jefatura de Policía cae en manos de las fuerzas del gobierno y los marines son asesinados en las propias celdas, sin abrir las rejas. Entre ellos estaba Francisco del Sol…Afuera los combates continúan pero las fuerzas se van agotando.

Estaba por comenzar el tercer tiempo: el del  terror. La caída de la resistencia del movimiento, de los marines y civiles, terminaría con aquella jornada en la que Cienfuegos se llenó de gloria y los batistianos de sangre.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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