Cuando la realidad se transforma

Cuando la realidad se transformaEn el ímpetu soñador  de forjarse como hombres verdaderamente libres, abrumados por  la agonía de la tierra, del pan, de la sangre; desalmados por la explotación  y  la miseria discriminadora de pueblos fantasmas  que sugieren indiferencia para los que  ostentan lujos y caudales, envueltos en sí mismos; viven hoy las poblaciones indígenas del mundo.

Pueblos de piel cobriza, herederos de grandes ríos y valles, dueños del viento, del andar nómada por las áridas y polvorientas tierras desérticas de América.

Hombres que nacieron con la  aurora y han muerto en el ocaso del olvido, con el  acecho de las miserias humanas, con el frío calando los huesos,  con la sangre surcando sus entrañas. Así ha sido durante siglos enteros.

Pero hoy América se levanta, y siendo ella misma, los pueblos indígenas, primogénito parto de la tierra madre, se convierten en  hombres y mujeres  con voz propia, en líderes de una manada que los sigue, que colocan esperanzas en  sus riendas.

Decir indio, aborigen, es decir americano, porque no debe haber distinciones entre los que  viven del Río Bravo a la Patagonia, así lo dijo el apóstol y el destino lo corrobora; porque hemos de andar en cuadro apretado como la plata en  las raíces de los Andes,  sin hacernos los suecos ante la desgracia de  otros que nos rodea.

Los indígenas de América  constituyen  fracción develadora de resistencia y  amor a  su suelo, un pueblo que ha sido víctima de la inclusión, por sus semejantes, las naciones del continente. Despertemos hoy y abracemos la idea de servirles,  de apoyar su causa, de igualarlos en materia y espíritu, convirtamos cada jornada en su día, en día internacional de las poblaciones indígenas. Y si conoces alguno, en intrincado rincón del mundo; envíale una postal, un abrazo y un  pequeño mensaje: estoy  contigo.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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