De la alegría de ser jóvenes y el compromiso histórico de una generación

Maestros JovenesTranscurren los minutos previos a la partida. Conversan, entre risas, quizás, sobre las aventuras del la etapa vacacional. Temas de adolescentes.

Sus voces llenan el Palacio de Pioneros de Cienfuegos, el patio sombreado por árboles que se han convertido en símbolo del reposo, tras el aprendizaje, para los pequeños cienfuegueros. Porque, eso es este sitio, que ocupa toda una manzana en el centro de la ciudad. Un remanso para la enseñanza y el descanso bien combinados.

No hay adioses, sólo expectativas entre quienes asumen el papel histórico de su generación.

Precisamente, bajo uno de los gigantes verdes, el sol castiga la mañana estival, Miriely Fernández, Maestra Emergente de Cumanayagua me asegura “Si los niños matanceros necesitan, maestros, allá iremos, sin vacilación; para eso estamos los maestros, para asistir a donde más falta hacemos”.

Mucho antes del Comienzo del curso escolar 2008-2009 se conocía la necesidad de cobertura docente en la provincia de Matanzas. Entonces se decidió en Cienfuegos, retribuir la colaboración de los matanceros en el período lectivo 1986-1987, cuando se recibió aquí una brigada de maestros de aquella provincia para suplir la carencia local.

Algunos de los reunidos, hoy, acumulan apenas uno o dos años de experiencia; otros no han ejercido todavía. Todas cursan diferentes años de la carrera Sin embargo, coinciden en que no hubo sorpresas tras la llamada.

“Dí el paso al frente, como lo hubiese dado cualquier joven en mi lugar. Aquí estamos para lo que haga falta ahora y en el futuro”, comenta risueño y pleno de convicción Asley Martínez, también cumanayugüense.

A la llegada del director Provincial de Educación, Félix Colina, ya se encuentran en el salón de reuniones, donde tiene lugar el encuentro, más formal, de despedida.

Colina, de muchos años de experiencia en el magisterio, revela que por primera vez  una brigada de 60 maestros emergentes cienfuegueros se trasladará hasta Matanzas para completar allí la cobertura docente.

En las palabras del directivo, los jóvenes conocen de sus antecesores: el Contingente de Maestros Voluntarios, creado en a principios de la década del sesenta, para cubrir los cientos de aulas que la Revolución abría. Ellos confirman la herencia de las motivaciones de aquellos.

Asley dice que él está vinculado al magisterio desde pequeño, por que su mamá, su papá y su hermano son maestros. El decidió tempranamente seguir los pasos profesionales de la familia. “Es ya como una tradición”; me guiña un ojo.

Miriely me ratifica lo que se adivina en su manera de hablar y ser: “Amo ser maestra; amo a los niños y me encanta trabajar con ellos”.

Minutos antes del mediodía, los maestros primarios sellan su compromiso con los pequeños matanceros, al recibir la bandera que los acredita como el Contingente .

Hay alegría en sus rostros, juventud, y al mismo tiempo responsabilidad. Desde la calle, a unos escasos 15 metros, nos llega un rugir de motores. Los ómnibus ya están listos.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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