Debilitamiento de la industria cubana: consecuencia del bloqueo norteamericano

Debilitamiento de la industria cubana: consecuencia del bloqueo norteamericanoEl petróleo; una cara de la moneda…

Muchos detractores o incrédulos del auge de la economía cubana desconocen, o tratan de minimizar, la influencia que ha tenido el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba en el lento crecimiento económico a partir de 1990.

Desde la década del 60 las necesidades comerciales provocadas por los vecinos del Norte se vieron suplidas por la URSS, pero con el desmembramiento de esta en 1990 Cuba se vio sola ante un mercado convulso y condicionado por el mayor comerciante del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. La prohibición a Cuba de adquirir en Estados Unidos modernas tecnologías para mantener el Sistema Electroenergético Nacional y la producción de petróleo, limita considerablemente el desarrollo de industria energética cubana, ante lo cual la Isla ha buscado soluciones alternativas.

Para la generación de electricidad, el cerco impuesto por más de 40 años ha incrementado los gastos financieros al tener el país que aceptar tasas de intereses y precios para algunos productos a un costo superior a los vigentes en el mercado internacional. Los carburantes destinados a la generación eléctrica durante muchos años se adquirieron por medio de la extinta URSS, lo que nos deja ante un vacío de proveedores con precios aceptables.

Las erogaciones en exceso por aceptar costos e intereses con otros países a precios superiores ascienden a 3,5 millones de dólares. Al interrumpirse el comercio natural de suministros para la industria energética cubana, su adquisición se desplazó a lugares muy lejanos, o a tener que reembarcarlos a través de terceros países con un gasto adicional de 600 mil dólares. Un aspecto de mucha influencia es la falta de tecnologías que se fabrican en otros países con licencia de compañías estadounidenses, así como la imposibilidad de acceder a fuentes de financiamiento para la modernización de las plantas generadoras y redes eléctricas.

En el caso de la industria petrolera, las compañías que tienen negocios e invirtieron en Cuba durante el 2004, erogaron 163 millones de dólares, de los cuales el 25 por ciento se deriva del sobregasto por concepto del riesgo Cuba. Este es un punto donde los inversores se limitan al establecerse en la Isla, ya que “gracias” al bloqueo de los estados Unidos somos un país catalogado por el mundo económico como “riesgoso para las inversiones”.

Por pago adicional de fletes las erogaciones por esas causas sobrepasan los 40 millones de dólares, por lo que de no pagarse esa cantidad, se podría aumentar en 500 mil toneladas la importación de petróleo e incrementar también la producción nacional, sumado a la importancia de contar con ese efectivo si no estuviéramos obligados a pagarlo.

De no ser por el bloqueo Cuba podría aprovechar más el mercado estadounidense para la refinación de unas 600 mil toneladas al año de gasolina de fabricación nacional, para lo cual la refinería de Cienfuegos elevaría su capacidad actual de 65 mil barriles a los 150 planificados durante su reapertura. Esta instalación cuenta con tecnología moderna pero su capacidad de producción nunca ha llegado al 80 por ciento dado que la materia prima escasea y la salida para esas supuestas 600 mil toneladas está limitada al consumo nacional, que nunca suple esa cantidad.

Si esas miles de toneladas se produjeran y los Estados Unidos las adquirieran representaría un ingreso para el país, a los precios actuales, de unos 210 millones de dólares. Durante el último año varias fueron las intimidaciones a científicos, tecnólogos y empresarios, por las autoridades de Estados Unidos, con el fin de aislar a la isla de cualquier forma de intercambio o transacción comercial. Los chantajes más importantes fueron a los productores de alimentos de los Estados de sur y a la empresa canadiense Sherrit; a pesar de esto los productores de alimentos del los Estados del sur participaron en la Feria de La Habana y negociaron con Cuba hasta llegar a la cifra de 50 millones de dólares y la entidad canadiense se mantiene como una de las mayores inversoras en el área de los hidrocarburos en el país.

Creo que no es necesario hablar de los precios, las cifras hablan por si solas. Hace un año el barril se cotizaba a 37 dólares y hoy se cotiza a más de 130, sumado a la compra a intermediarios y gastos por transporte, todo lo que eleva los gastos astronómicamente.

El níquel; la misma cara y la misma moneda…

En la industria niquelífera las agresiones a la presencia extranjera han significado la retirada de inversionistas, a pesar de ser Cuba el segundo mayor poseedor de reservas en yacimientos de níquel en el mundo. Aunque toda la industria niquelífera se encuentra en manos de entidades cubanas se planea contar con el apoyo financiero y tecnológico chino de cumplimentarse los acuerdos firmados este año en ese sentido.

Con especialistas y técnicos de vasta experiencia en la explotación de esa industria, la isla está limitada de desarrollar proyectos, con las consiguientes pérdidas productivas por falta de créditos de instituciones bancarias mundiales. De contar con créditos de instituciones mundiales la industria niquelífera cubana saltaría del segundo al primer puesto en el mercado global. De concluir en el año 2006 las inversiones en la planta de Las Camariocas, la producción hubiera superado las 100 mil toneladas de níquel y cobalto, otro de los minerales de mayor abundancia en el territorio cubano.

Fue imposible, al no encontrarse financiamiento por unos 500 millones de dólares, dadas las restricciones del bloqueo. Varios organismos internacionales estaban interesados en este proyecto pero se veían limitados por las restricciones impuestas por los Estados Unidos por medios de leyes extraterritoriales. Con la capacidad industrial actual sólo pudieron ser planificadas unas 76 mil toneladas en el 2005, a pesar de tener capacidad para producir más de 110 mil.

De igual forma el cerco estadounidense limita a la empresa mixta Moa Níquel S.A, cuyo diseño constructivo es norteamericano, para adquirir repuestos y materias primas, lo que eleva considerablemente el costo del producto final. Este diseño constructivo no se puede cambiar totalmente por no contar el país con el efectivo necesario ni los suministros para sus reparaciones rutinarias. Se estima que entre los embarques regulares desde Europa y la compra en por la costa del Pacífico, se gastaron en exceso 11 millones de dólares al no poder comprar esos suministros en La Florida.

Por estar lejos las fuentes de suministros hay que elevar los índices de inventario de todos los materiales, operación, mantenimiento y seguros, con la consiguiente afectación que esto representa directamente en los costos y las ganancias de la planta. Al no existir distribuidores especializados en Cuba a causa del bloqueo, Moa Níquel paga en fletes aéreo, montos superiores a los 251 mil dólares, lo que incide negativamente en los costos finales del producto.

En sentido general la industria de los hidrocarburos y la niquelífera son unas de las más afectadas por el bloqueo económico y también unas de las que serían las más productivas de no existir este.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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