Defienden riqueza natural y cultura de área protegida cienfueguera

La Laguna de Guanaroca es un reservorio natural para especies como el flamencoCasi intransitable, de tan boscosa,  era la Isla que encontraron los vencedores de la mar océana a su llegada a la Cuba de los aborígenes. Pero estos senderos representan sólo un reducto, el único en Cienfuegos, mínima porción de los parajes de antaño.

Más de cinco siglos después de la llegada del Gran Almirante a la Mayor de las Antillas, 190 años de fundada la Villa de Fernandina de Jagua, el desarrollo económico-social cobró aquí, un alto precio a la exuberancia de entonces.

Urbe e industria crecieron, robando espacios vitales a la vegetación. Hoy en esta provincia, que ocupa más de 4 mil kilómetros cuadrados, no más del 15 % del territorio está cubierto de bosques.

Ante tal panorama, el área de Guanaroca-Gavilanes establece la diferencia. Unos 1500 metros robados al marabú. Protegida por legislación esta parte de suelo cienfueguero constituye no sólo una victoria de la reforestación; se convirtió además en refugio de fauna, donde especies endémicas como esta carta cuba, y migratorias se alimentan, protegen y reproducen.

Al mismo tiempo que los árboles se multiplican, las aves aumentan su presencia en la zona. “Las especies han aumentado debido sobre todo al trabajo que hemos hecho con reforestación, la integración  con el cuerpo de guarda bosques”, explica Roberto Cancio, uno de los especialistas del área.

Pero ni siquiera este pulmón verde está exento de peligros. Sobre su epicentro, la laguna de Guanaroca, se cierne la amenaza de la sedimentación de sus fondos.

La profundidad disminuyó en los últimos años. De algo más de dos metros en algunos sitios, a alrededor de 50 cm como máximo, a lo que se suma que el mangle rojo gana, progresivamente, terreno al agua.

Para las aves, el peligro llega con los cazadores furtivos; o causado por la propia naturaleza.

“Había cinco especies de garzas que nidificaban en el mangle, pero producto de los huracanes que han azotado la zona durante los últimos años, se perdieron estos nidos y hemos perdido momentáneamente el monitoreo de estas aves”, dice Cancio.

Especialistas locales, por su parte, estudian formas de manejo para que el área protegida de Guanaroca-Gavilanes crezca en extensión y en cantidad de especies y no lo contrario.

Los estudios indican que es preciso desobstruir los canales, para disminuir la salinidad actual; continuar con las labores de reforestación y procurar una disminución en los contaminantes vertidos aguas arriba en las corrientes de los ríos Caunao y Arimao.

“Esta área protegida se considera refugio de fauna por que la habitan  11 especies endémicas, es decir, que sólo existen en Cuba y 15 subespecies, de ahí su importancia”, acota Cancio.

La importancia del área es evidente. No sólo por el incremento de especies, sino porque el hecho de no escapar a la cámara revela cuán protegidas se sienten, aunque algunas no aparezcan, como es el caso del tocororo, ave nacional y gran ausente de este reportaje.

Pero están otras reclamando con su canto más sitios como este, donde el se unen simbólicamente naturaleza y cultura.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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