Degas o el movimiento vivo

Degas o el movimiento vivoPequeñas, de apenas unas pulgadas, aparentemente estáticas, como un destello congelado en la retina, son en realidad un divino engaño, un absoluto imposible.

Sólo Edgar  Degas (1834-1917), el eterno artista francés de las bailarinas, es uno de los pocos que lo ha logrado: capturar el movimiento humano y mantenerlo vivo en la materia inerte.

Hasta el próximo día 24, el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes exhibe las 74 esculturas recuperadas entre las más de 150 descubiertas poco después de la muerte del artista y según el Tasador de Obras estadounidense Alex Rosemberg, estas son de primera generación, las más apegadas al quehacer de su creador.

Invitan a observarlas desde diversos ángulos y perspectivas para continuar embelesados, como colgados de un hilo desde el alma a esa creación palpitante, que nos va develando, despacio, el misterio de la gracia en las voliciones de la vida misma.

Algunas sugieren un impulso de continuidad en una torción incompleta que el ojo del observador contribuye a conformar,  la acción inacabada en una pirueta clásica del ballet o el regodeo de un gesto en un  momento de aparente calma.

La obsesión del artista vuelve una y otra vez sobre arabescos que retan la ley de gravedad o   cotidiana gestualidad al amparo de la cortina cerrada o la intimidad del camerino, antes o después de haber hecho lo suyo en el escenario.

También son diminutos caballos en pleno galope, encabritados o con esas fugaces poses de elegancia suprema, que con sólo mirar a un equino se nos descubren.

Como perla exótica en un joyel de maravillas, centra toda la muestra La pequeña bailarina de 14 años, chispa de un escándalo mojigato en 1881, cuando se mostró por vez primera ante la sociedad parisina y provocó que Degas se inhibiera y sólo continuara haciendo estas piezas en la más rigurosa intimidad de su estudio, alejadas de cualquier ojo curioso.

En La Habana ese icono de la cultura universal tiene un adorno inédito: una cinta de raso rosa, colocada en su coleta el día de la inauguración por estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet,  en homenaje al cumpleaños 90 de Alicia Alonso.

Y, a propósito,  de esta muestra de excepción, al amparo de un recodo en un recoleto pasillo se pueden apreciar videos de la gran bailarina cubana en los míticos pasos que empleó para asumir El lago de los cisnes, la inocente Giselle o la apasionada Carmen, entre otros memorables puntos   clímax de  su carrera.

Entonces se comprueba otra vez la genialidad de Degas al capturar un movimiento, condenado de antemano por lo implacable del tiempo y, sin embargo, perpetuado por la magia de su arte.

“Todas las esculturas de Degas” es una de esas raras oportunidades que da la vida de acercarse a un misterio.   Solamente cuatro capitales en el mundo -Tel Aviv, Atenas, Sofía y La Habana- han tenido el privilegio de gozar del conjunto de ese patrimonio de  la humanidad, a disposición del público hasta el próximo 24 de enero.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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