Destierro del Apóstol: travesía de sapiencia

Estatua y cuadro de José Martí durante su estancia en las Canteras de San Lázaro El 15 de enero de 1871 José Martí es deportado a , luego de conmutada la pena de su presidio político, que le desencadenaría serios problemas de salud.

{xtypo_quote_right} “…la sutil desdicha de la expatriación, que envenena y oculta la felicidad del mundo” {/xtypo_quote_right}

Tal vez el infortunio y la nostalgia de su terruño le empañaban la oportunidad de conocer el mundo. Sin embargo, extender las fronteras íntimas del conocimiento, hacia el camino de las esencias universales edulcoraron al Maestro el destino desviado de su patria, pero jamás de sus ideales.

Aquella carta encontrada a su amigo Fermín Valdés Domínguez, por la cual las autoridades españolas le acusaban de amenazar de muerte a un ex alumno de Mendive, alistado como voluntario a las tropas españolas, significó la condena a seis años de cárcel para el joven Martí.

Apenas dos líneas de la misiva resultaron suficientes para tal acusación: “Compañero: ¿Has soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes tú cómo se castigaba en la antigüedad la apostasía?”

La defensa de sus principios devino crimen, la vehemencia con que se atribuyó la autoría del documento exoneró a su gran amigo, quien solo cumplió seis meses de prisión, sin embargo al joven Martí tocó trabajos forzados que lo marcaron para toda su vida.

Las serias complicaciones de salud le valieron el indulto tiempo después y tras gestiones de sus padres fue deportado a España en 1971.

¿Significaría para el Apóstol el comienzo de una nueva vida o el fin de su actividad revolucionaria?

Los pocos años de edad, apenas 17, incitaban a la aventura y signaron sus logros intelectuales en tierras lejanas; su licenciatura en Derecho, Filosofía y Letras así lo atestigua. Época de lances amorosos, de cambios de perspectiva, los lapsos en el exilio le sirvieron para templar el espíritu inconforme, ante los males de su isla lejana.

La práctica del ejercicio político en las actividades masónicas acortó distancias y las palabras se convirtieron en libros. El periplo por España hizo sentir un gran afecto por su cultura, pero nunca perdonó la política colonial de la nación.

El “Presidio político en Cuba”, “La República Española ante la revolución cubana”, entre otras obras artísticas, son testigos de las convicciones enraizadas en aquella época de la vida del joven José Martí.

Hoy 15 de enero, en el aniversario 140, su cruel destierro es huella perdurable de tiempos de nostalgias, de experimentación, pero sobre todo de sabiduría y oportunidad para configurar una visión perspicaz del mundo y de la sociedad.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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