Donaciones voluntarias de sangre: Un recurso terapéutico nacido del amor

Donaciones voluntarias de sangre: Un recurso terapéutico nacido del amor“La sangre constituye un recurso terapéutico presente dentro de nosotros mismos. Pero nace del amor hacia nuestros semejantes la decisión de donar una porción de ella para contribuir a la salud de personas que ni siquiera conocemos”. Con tal reflexión ilustra José Antonio González Ercia una práctica devenida símbolo de altruismo: las donaciones voluntarias del compuesto vital.

Iniciada de manera masiva en Cuba allá por 1962, con el auspicio de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y el sector de la Salud, a la actividad se suma a diario un mayor número de filántropos, quienes junto a sus pares del resto del mundo reciben cada 14 de junio el reconocimiento por ese gesto de generosidad.

El Día Mundial del Donante de Sangre encuentra a Cienfuegos con satisfacción en la cifra de entregas, y el propósito de añadir más incondicionales a esta tarea de gran importancia para la atención a muchos pacientes y la sustitución de importaciones con la fabricación de medicamentos a partir de los hemoderivados.

Según señala Rafael Tomás Femenías Morales, secretario de Economía y Servicios en la Dirección provincial de los Comités, hasta el presente la Perla del Sur acumula 9 mil 770 extracciones, lo cual representa el 113 por ciento del número previsto.

Los datos de la plasmaféresis ascienden al 125 por ciento del plan destinado a la Empresa de Hemoderivados de La Habana, una de las tres de su tipo con que cuenta América Latina.

De acuerdo con la Dra. Yexnis Santiago León, directora del Banco Provincial de Sangre, hacen posible tales cuantificaciones la habilitación de máquinas para este fin en Aguada, Cruces y Cumanayagua, además de las existentes en el municipio cabecera.

“Cada aparato tiene capacidad para extraer cinco litros de plasma, comercializado a unos 107 dólares en el mercado internacional. Ahí descansa la importancia de que también desde el punto de vista económico reviste esta acción, pues representa para Cuba un ahorro considerable de divisa en la adquisición de la sustancia”, explica la Dra. Santiago León.

A su juicio, otra novedad que repercutirá en la salud de algunos pacientes será la puesta en marcha de un equipo destinado a la tromboféresis en tanto significará una gran compensación para la economía cubana.

“Ello garantizará la asistencia a personas aquejadas de leucemia, de manera fundamental. En la actualidad, las plaquetas se obtienen a partir de la sangre total; pero la máquina logrará seis veces la cantidad de ese componente sanguíneo presente en una sola extracción. Esta práctica beneficiará al receptor, quien así no recibirá la sustancia a partir de seis personas diferentes”, explica la especialista en Medicina General Integral.

LOS DADORES OPINAN

No resulta casual encontrar en esta unidad de Salud rostros jóvenes o maduros a la espera de ofrecer una fracción del preciado líquido. La presencia de ellos allí responde a la convocatoria y el incentivo por parte de integrantes de los CDR y el personal sanitario en la comunidad.

Ya al término de la extracción, Raisiel Clavijo Medina no rehúye el lugar común para hablar de la motivación por la cual desde hace 24 meses se convirtió en donante voluntario: salvar vidas. “Lo hago de manera desinteresada; esto siempre hace falta. ¿Beneficios para mí? Sentirme bien conmigo mismo, porque ayudo a los demás”, aduce con la vivacidad de sus 22 años.

De acuerdo con las reglas Everilda Capote Moreira, donante de plasma, pronto pondrá fin a su trayectoria. Mas cuando llegue a los 50, edad límite establecida, podrá mirar hacia atrás y sentir el beneplácito de haber permanecido durante más de un lustro en esta actividad y acumulado 20 extracciones de sangre total. “En específico entrego inmunoglobulina hiperinmune Anti D, muy necesaria al país para la fabricación de medicamentos y la atención a enfermos hospitalizados. Muchas personas todavía sienten temor de dar este paso, pero se trata de un acto de mucho humanismo y no mata a nadie, al contrario, ayuda a preservar la salud”, comenta.

Si se trata de ofrecer en cada gesto lo mejor del ser humano, basta brindar al prójimo el mayor ejemplo de solidaridad y amor: la donación voluntaria de sangre. Este hecho entraña una actitud responsable y constante. No basta con la disposición de hacerlo, también requiere estilos de vida saludables, capacidad y pasión. Por tanto, de conjunto con la gratitud de los receptores, el reconocimiento de la sociedad debe acompañar a quienes de manera desinteresada asumen la incondicional tarea de salvar vidas.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *