EE.UU.: herencia y freno

EE.UU.: herencia y frenoLos republicanos están de fiesta. La reciente decisión de la nueva administración norteamericana de revivir los tribunales especiales para juzgar a pretendidos terroristas y “combatientes enemigos” golpea severamente la credibilidad oficial.

Para algunos políticos y observadores de la Unión, Barack Obama “prometió demasiado” en materia de recomponer la imagen de carcelero y torturador que impuso al país el gobierno de George W. Bush, y el tiempo sencillamente “le está pasando la cuenta”.

La idea original del nuevo equipo de cerrar la cárcel de Guantánamo, levantada a todo tren al inicio de la agresión a Afganistán en la ilegal base militar ubicada en territorio cubano, podría alargarse en su concreción.

Pesan en el asunto, entre otros factores, la falta de ánimo y disposición entre los aliados de Washington de hacerse cargo de los prisioneros, toda vez que, a juicio de los gobiernos concernidos, “son un riesgo para sus respectivas sociedades.”

Algo similar ocurre dentro de los Estados Unidos con la idea de llevar a los titulados “combatientes enemigos” a diferentes puntos del país. Apenas anunciado el propósito, legisladores de buen número de estados han dicho no aceptarán a “sospechosos de terrorismo” en sus comunidades, y hasta gobiernos locales se apresuraron a aprobar leyes contra semejante traslado.

Toda esta problemática ha puesto freno a los proyectos iniciales de la Casa Blanca. El lastre de violenta y siniestra chapucería que dejó el primogénito del clan Bush, el presidente menos popular en la historia del país, resulta más pesado de lo que tal vez algunos imaginaron, y hasta brinda rédito a los opositores de la actual administración demócrata para azuzar ventiscas contra ella.

De hecho, ex altos funcionarios bushianos insisten en que el haber establecido cárceles secretas, campos de confinamiento y promovido el uso de la tortura, fueron “virtudes” que contribuyeron a reforzar la “seguridad nacional” frente al terror extranjero, y precisan que el cambio en esa política solo promoverá nuevas acciones enemigas.

En pocas palabras, que guerras, muerte, secuestros, golpizas, vejaciones y malos tratos, están plenamente justificados e incluso deben mantenerse vigentes para salvar a la “gran sociedad norteamericana”.

El nuevo equipo oficial aparece entonces entrampado y atenazado por una carga de contradicciones que no le dejan quedar bien ni con Dios, ni con el Diablo.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

Notas relacionadas

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *