El bloque de Odalys en el muro de la vida

El bloque de Odalys en el muro de la vida

Solo una breve charla y el interlocutor queda convencido: Odalys Medina Hernández es de esas personas que hacen del saber su pan de cada día. Los de Doctora en Ciencias Filosóficas y decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Cienfuegos constituyen credenciales de enorme peso pues, adquiridas en la juventud, encierran la tenacidad de una mujer por abrirse paso en el universo de la academia.

Graduada de Estudios Socioculturales, esta cienfueguera comenzó a navegar en las aguas de la docencia desde la época estudiantil y en esa travesía encontró su vocación. Mientras cursaba la carrera, ya la veían frente a un aula en calidad de alumna ayudante hasta que, en 4to año, se convirtió en auxiliar técnico de la docencia. “Después tuve la dicha de ser seleccionada dentro de las adiestradas que se quedaron en la Universidad a partir de 4to año como trabajadoras, hasta hace poco, cuando asumí la responsabilidad de ser decana”, cuenta la joven.

El pasado mes de diciembre obtuvo el Premio Nacional Pedagogo Novel, otorgado por la Asociación Nacional de Pedagogos de Cuba, galardón que para Odalys significa un gran privilegio.

“Ser reconocida por una asociación de tanto prestigio me llena de honor y gratitud, sobre todo hacia esas personas consagradas que han visto en los jóvenes un potencial para ser maestros, porque ser maestro entraña respeto, sacrificio. Y que reconozcan en ti esas cualidades es muy gratificante.

“La mayor recompensa está en el legado a los jóvenes, quienes ven en ti el reflejo de lo que ellos pueden llegar a ser. Con esa misión me levanto todos los días, con la tarea de, desde mi modesta visión y porque comparto las mismas penurias que ellos, insuflarles sueños, darles utopías a las cuales agarrarse, poner en el horizonte para dar pasos hacia adelante”.

El camino recorrido, las metas vencidas—considera Odalys—los debe, en gran manera, a los maestros que tuvo desde las enseñanzas precedentes, quienes la motivaron a leer, investigar, participar en concursos. A su formación agradece una de tales victorias: haber alcanzado el título de Doctora en plena juventud, categoría acompañada de una intensa labor científica.

“Ese iniciar de la trayectoria científica comenzó con los maestros, quienes nos enseñaron el sentido humanista de cuanto hacemos, porque la ciencia debe estar en función de mejorar la calidad de vida de los seres humanos y esa fue la enseñanza que nos transmitieron. Por eso digo con mucho orgullo que si algún talento hay en mí, si exhibo ciertos logros, los debo a aquellos que me formaron.

“Recuerdo siempre una anécdota con la profesora Miriam Gutiérrez. Ella me decía: ‘en el muro de la vida hay muchos constructores. Tienes que ser de las constructoras que pongan el bloque, pero lo tienes que poner bien. Se van a caer otros, pero el tuyo colócalo bien para que no se desmorone’. Esa enseñanza me marcó para siempre y, por eso, trato continuamente de hacertodo lo mejor posible. De ahí mi eterna gratitud a aquellos que me precedieron e incentivaron en mí los deseos de aprender más, seguir leyendo, buscando, socializando con los estudiantes esos conocimientos y estimular en ellos el espíritu de la investigación constante”.

¿Hacia dónde has dirigido tus investigaciones?

“La que me dio la posibilidad de consagrarme como doctora va en el ámbito del pensamiento latinoamericano. El estudio estuvo dirigido a la concepción de la identidad cultural de un importantísimo pensador mexicano del siglo XX, que trabajó el tema de la identidad cultural y la integración latinoamericana. He tenido también experiencias en el trabajo de actores sociales vinculados a la comunidad, a la bahía, sobre todo a la comunidad Castillo-Perché, que fueron nuestros inicios con el proyecto Luna, de estudios de identidad, el cual continuamos.

“En la parte de pensamiento latinoamericano, los estudios de identidad cultural en pensadores de esa área y también en cubanos, lo cual tiene asimismo un vínculo con los estudios de literatura cubana, pues existen autores que desde su construcción teórica, la concepción de su obra, aun cuando no fuera científica, también contribuyeron a la consolidación, la tipificación de nuestra identidad cultural como nación.

¿Cómo valoras la incursión de la mujer, sobre todo las jóvenes, en el quehacer científico de la provincia?

“En el contexto de la universidad, se aprecia en los últimos tiempos el protagonismo de la mujer en la investigación. Esto es loable, porque la mujer en nuestra sociedad está pugnando porque cada vez su espacio sea más respetado, gane más visualización, pero tenemos grandes retos. Nosotras llevamos el trabajo al hogar y si somos profesoras, por demás, tenemos que seguir trabajando en la casa. En ese sentido, yo admiro mucho a las mujeres cuando se ponen dentro de sus metas empeños como este, aportar desde la ciencia, porque el reto para ellas es múltiple, tiene un peso fundamental en la familia, y la universidad de Cienfuegos exhibe importantes resultados. En la facultad de Ciencias Sociales, por ejemplo, tenemos un núcleo fuerte de investigadoras.

A Odalys le quedan aún muchos bloques que aportar al muro de la vida académica. De su tenacidad y sus fuerzas dependerá la resistencia, pero algo, estoy segura, ella sabe: hay un tramo de esa pared donde puede leerse ya su nombre.

Tomado de: 5 de Septiembre Digital

El autor

Yudith Madrazo Sosa

Licenciada en Lengua Inglesa, en la UCLV. Periodista en la Editora 5 de Septiembre, en Cienfuegos.

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