El dólar: un rey que perdió la corona

El dólar: un rey que perdió la coronaPara muchos países del mundo el dólar es el patrón de cambio de sus intercambios comerciales internacionales. Desde 1944, cuando las potencias mundiales se reunieron en Bretton Woods para organizar un sistema monetario internacional el dólar es el rey. El Fondo Monetario Internacional (FMI) se creó durante esa conferencia con la intención de promover la estabilidad monetaria y facilitar así el crecimiento del comercio mundial.

Los países que participaron en la conferencia acordaron medir el valor de las principales monedas mundiales al valor del dólar estadounidense, que dependía, a su vez, de la cantidad de oro que se podía comprar con ese dólar de 1944. Aunque el acuerdo de Bretton Woods permitía que los países aumentaran el valor de sus monedas, en la práctica todos los cambios del valor de la moneda han sido devaluaciones devaluaciones con respecto al dólar. Hasta el momento, por lo menos.

El dólar se convirtió en la moneda mundial, puesto que servia de unidad de cuenta, de medio de cambio y como depósito de valor a nivel mundial, gracias a su respaldo en oro.

Pero el respaldo en oro se perdió en los 70s. En esa época las monedas de los países desarrollados estaban respaldadas por su equivalencia en oro en las bóvedas de los Bancos Centrales. En el caso del Reino Unido el respaldo era plata, por eso la libra inglesa se llama esterlina. Fue el presidente norteamericano Richard Nixon el que planteó que si el objeto de la moneda era respaldar la compra de bienes y servicios, el verdadero respaldo de ella eran los bienes y servicios que se podían adquirir con ella y por tanto no era necesario el respaldo en oro.

Este abandono del patrón oro tuvo su más acerrimo enemigo en el General De Gaulle, en ese momento Presidente de Francia. A mediados de los 70 De Gaulle comenzó a acumular dólares en su país y acaparó la gran parte del dólar circulante en el mundo. A través de una jugada política y financiera forzó a los Estados Unidos a cambiar esos dólares que estaban en bancos franceses por oro. De esta forma la moneda francesa logró un mayor poder adquisitivo y un verdadero respaldo en oro.

Como contraparte la Reserva Federal comenzó a emitir billetes sin tener un verdadero respaldo económico, con la consecuente devaluación del dólar. El Reino Unido mantuvo su respaldo en plata y Sudáfrica también mantuvo el oro para respaldar su rand sudafricano. Estas emisiones inorgánicas de los Bancos Centrales, las que no guardan relación con los bienes y servicios que se pueden comprar con el dinero en circulación, provocan inflación y devaluación de la moneda en cuestión.

En los últimos años, con la aparición del euro en la Comunidad Europea se vislumbró un fuerte competidor para el dólar. En un inició con un euro se compraban unos 70 centavos dólar y hoy el euro destronó al rey y hace falta casi un dólar y medio para comprar un euro, que mantiene un alza lenta pero constante en su valor. En el último año ha visto una valoración del euro en un 30%.

Pero no hay que cruzar el océano para ver esas diferencias, en sus propias fronteras se ve la devaluación. Cuando Bush Jr. tomó posesión como presidente de los Estados Unidos en enero del año 2001 se necesitaban 1.53 dólares canadienses en promedio para comprar un dólar americano. Hoy en día se necesitan tan solo 90 centavos de dólar canadiense para comprar un dólar americano.

Algunos países han intentado revaluar su moneda con reservas en euros, como Irán, y el caso de Irak, que pensaba realizar sus transacciones futuras en euros antes de que cayeran los primeros misiles en su suelo.

Hoy la situación de todo el sistema monetario y los mercados globales vive bajo la peor amenaza representada por la caída del dólar. Esta caída no sólo afecta a sus emisores, los americanos, sino que afecta a todo el mundo porque todavía se usa como patrón mundial de intercambio. Esa devaluación, hermana de la inflación, eleva el déficit americano a 660 mil millones, igual al 5,7 % del Producto Bruto y el uno por ciento del producto bruto global, y absorbe el 60 % de la cuenta corriente acumulada de todos los países del mundo.

Las continuas crisis financieras en el mundo,  tras la crisis asiática y las demás posteriores a 1997 trajeron altas tasas de interés y un crecimiento del consumo. El Departamento del Tesoro recibía activos desde China, que adquiría sus bonos y los acumulaba. Luego del huracán Katrina el gobierno chino le facilitó grandes créditos a los E.U.A. para que saliera de la crisis, pero todo fue en vano. Por esa época China y Japón habían acumulado cerca de 900 billones en bonos del Tesoro. Y el ritmo de crecimiento de otras deudas y el pago de intereses vitaminizaban al sistema financiero norteamericano. En un momento, el 80% del ahorro mundial mantenía la tambaleante economía americana.

Las constantes emisiones inorgánicas de dólares, el elevado presupuesto militar, hoy de más de 500 mil millones. Las inyecciones fiscales son ya demasiado débiles, no pueden  reemplazar a la inversión directa o especulativa extranjera que está en retirada por la inseguridad en la inversión. Hoy los déficits norteamericanos están siendo financiados por la banca internacional. Este mismo problema hace reflexionar sobre el verdadero trasfondo financiero de la guerra de Irak, que más que una guerra preventiva y antiterrorista, es una conflagración entre un dólar decadente y un euro en franco ascenso.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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