El Malecón de Cienfuegos, joya de la Perla del Sur

El Malecón de Cienfuegos, joya de la Perla del Sur

El Malecón es una de las edificaciones que distinguen esta ciudad al centro sur de Cuba. Desde su construcción a inicios del pasado siglo es este uno de los lugares preferidos por los cienfuegueros.

Si para los cubanos la risa y la pelota son elementos que no pueden faltan para definirnos como tales, entonces para los cienfuegueros el Malecón y el nuestra bahía nos distinguen como habitantes de esta urbe, llena de mujeres hermosas, calles alineadas y edificios elegantes.

El Malecón es como un pulmón marino de la ciudad, donde algunos pasan sus ratos de ocio, otros ejercitan el cuerpo y algunos más alimentan el alma.

Su muro ha servido de confidente a cientos de parejas enamoradas, a decenas de viajeros impacientes o de simples amantes de los atardeceres, que optan por capturar sus recuerdos en imágenes memorables.

Ese largo paseo adornado de cocoteros junto a las apacibles aguas de la bahía de Jagua está ya inmortalizado en miles de instantáneas debido a la belleza de sus atardeceres.

Las aguas que bañan su muro han acogido celebraciones que distinguían a nuestra ciudad y que hoy son parte del recuerdo. Aún así aquellos cienfuegueros que guardan orgullo por su ciudad lo sienten compañero perenne, que comparte con nosotros alegrías y confidencias.

Cuentan que la zona comenzó a rellenarse a partir de material dragado del puerto y lo que fue una laguna nombrada Marsillán cambió por el año 1920 y a la vez construyeron residencias lujosas e importantes instalaciones sociales en Punta Gorda, como el antiguo Yacht Club (Club Cienfuegos) Se dice que los primeros vehículos de la época viajaron por esta calle principal buscando el extremo sur, con las playas.

El malecón se construye en 1930. Esta obra financiada en sus inicios por la recaudación de los vecinos, luego puedo verse realizada por las manos primero del ingeniero Esteban Torriente y Nethal, en aquel entonces Jefe de Obras Públicas, que fue el encargado de acometer las primeras obras. Posteriormente los trabajos quedaron en manos de Paquito Otero Cassio, ingeniero que sustituyó a Torriente, en el cargo que éste tenía en el Departamento de Obras Públicas.

El muro del Malecón ha sido testigo de maratones y demás carreras, como juegos juveniles, copas de canoa y remos y el Gran Prix La Isla Grande, de la Federación Internacional de Motonáutica que durante los últimos años escogió la bahía de Cienfuegos, como una de las mejores pistas acuáticas de Centroamérica y el Caribe.En la temporada ciclónica los muros son azotados por las grandes olas y las inundaciones de las lluvias y tras la calma viene la recuperación y limpieza de la zona, que a poco muestra de nuevo su hermoso entorno.

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El autor

Leslie Corrales Rosell

Licenciada en Periodismo. Periodista en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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