El pueblo enérgico y viril que llora a Fidel

El pueblo enérgico y viril que llora a Fidel

Es imposible forzar los sentimientos. Es increíble que alguien obligue a derramar las lágrimas que la noticia provocó en miles de cubanos. No es posible que se nos tilden de dóciles y desquiciados como para mostrar en público lo que el corazón no siente.

La noticia de la muerte de Fidel ha provocado disímiles expresiones alrededor del mundo. En unos la idea de una muerte necesaria para acabar con las “penurias” de los cubanos. En otros –y me atrevo a decir los más- el dolor profundo por una muerte cercana.

Ay de quien piense que ahora asistiremos –los más- al homenaje inmerecido. Ay de quienes nos vean –a los más- obligados a expresar admiración en público por temor a represalias. Cuánto se equivocan –esos menos- por tildarnos de cobardes, a nunca levantar la voz, cuando ellos mismos nunca la levantaron y ahora, esperaron el momento más inoportuno para hacerlo…

Cada quien carga en su conciencia el lastre que quiera. La grandeza de un hombre no podrá ser disminuida por quienes le culpan de sus desgracias, ni tan siquiera les invitaré a revisar esas culpas para encontrar a los verdaderos culpables… mientras, un pueblo enérgico y viril llora la muerte de su líder… quien entró hace mucho tiempo en la inmortalidad, muy a pesar de sus detractores…

El autor

Boris García Cuartero

Doctor en Medicina Veterinaria. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Ha trabajado en la prensa plana y en la televisión por más de 20 años.

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