En Cienfuegos, tiene la palabra el Sindicato

En Cienfuegos, tiene la palabra el Sindicato

La voz del que produce, sea un bien o un servicio, debe ser escuchada, tenida en cuenta, al menos como alerta o termómetro del pensamiento colectivo, de los estados de ánimos, y, porqué no, de la marcha de los procesos. En este caso, me refiero los procesos laborales.

Hay sabiduría en el obrero, en los colectivos más o menos numerosos. Hay sentido común y de pertenencia en el obrero. Y  hay la necesidad de que las administraciones se nutran de esos saberes para tomar decisiones acertadas. Tiene la palabra el sindicato.

“Un error teórico cometido por quien puede convertir sus opiniones en decisiones, ya no es sólo un error teórico: es una posible medida incorrecta.” No es un planteamiento mío; sino del escritor e intelectual cubano Roberto Fernández Retamar.

Y administrativos, directivos pueden ir del error teórico a la medida incorrecta que afecta a los colectivos obreros. Sin embargo prevalece apatía. A veces. Y lo incorrecto es aceptado; y por habitual se convierte en normal.

Y el sindicato calla;  deja pasar, o demora o pospone la respuesta que urge. Y sucede entonces que el obrero pierde la confianza en el sindicato como vía para canalizar sus problemas.

Hace poco,  el Secretario General del sindicato de los Trabajadores de la Industria Alimentar y la Pesca (SNTIAP), Pedro Díaz Odel, decía en Cienfuegos que “Nosotros como dirigentes sindicales tenemos que exigirle a las direcciones administrativas en cada lugar que cumpla con lo que tiene que cumplir. El tema de los gastos, el tema de la calidad de la materia prima tiene que constituir un aspecto imprescindible e importante  en la discusión que hagamos con los trabajadores en todos los escenarios que tenemos en nuestros colectivos”

Recientemente supimos que los trabajadores de la Unidad Empresarial de Base Quesos, del lácteo Escambray, llevaban dos meses sin sistema de pago. La leche que recibe esta unidad no tiene la calidad requerida y no se cumplen las producciones de queso.

Según el director de la Unión Láctea de Cuba la leche que se acopia en Cienfuegos es la de más baja calidad del país. Es un hecho. Afirma el directivo. Se constata en el incumplimiento de la producción de quesos. Sin embargo esa leche se paga al precio máximo fijado para la compra al productor. ¿No constituye el alza de los precios de compra al productor un incentivo para que este entregue un producto de mayor calidad?

A pesar de ello, en 2015 se entregaron al lácteo Escambray más de 16 millones de litros de leche, pagados al precio máximo. Y la leche no fue, ni es buena.

Pero los carreros que recogen el producto en los puntos de acopio dictaminan la calidad de la leche; y la valoran de óptima y la pagan como tal. Y los carreros si disfrutan de un sistema de pago.

La recogen óptima y calidad baja cuando llega a la UEB Quesos. Algo falla en esa cadena. Y es la respuesta que tendría que buscar, con la administración, el sindicato, no de consejillo en consejillo; sino todos los días hasta que el colectivo cumpla la producción y se acoja al sistema de pago que beneficie. Sin esperar que transcurran dos meses.

A finales de 2015, la empresa de Pastas Largas, ubicada en el municipio de Cruces, tuvo que detener sus máquinas.  Sus depósitos estaban abarrotados de productos y no tenían transporte comercializarlo.

Las pastas no llegaron a su destino: el pueblo; y el salario de los trabajadores también en este caso, se vio afectado. La situación no se había resuelto del todo a inicio de 2016.

No puede cansarse el dirigente sindical de base; no tiene ese derecho en tanto encarne y represente el sentir de su colectivo. Ejemplos como los anteriores tienen un costo, no sólo para la economía, sino político y moral.

El futuro de la Empresa Estatal Socialista está en los hombros de los obreros que la trabajan. Y en las decisiones, consensuadas, colegiadas con los colectivos de quienes las dirigen.  Para llegar a esa gestión eficiente de la que tanto se habla y con tan poca frecuencia se encuentra, es preciso analizar los problemas, y buscar, entre todos, todos los días la solución. Tiene la palabra el sindicato.

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El autor

Ángel Bermúdez Pupo

Licenciado en Comunicación Social. Especialista en Dirección de Programas Informativos de la Televisión. Periodista en el Telecentro Perlavisión, de Cienfuegos.

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