En tercera fase, mayor percepción de riesgo

En tercera fase, mayor percepción de riesgo

Las calles retoman su normalidad de forma gradual, tras iniciar en la isla la tercera fase de recuperación pos COVID-19. En el Boulevard de San Fernando una de las principales arterias de la ciudad de Cienfuegos amanece con un fenómeno social que protagoniza el diarismo y se multiplica en pequeños o grandes formatos; las colas.

Para acceder a establecimientos gastronómicos, para comprar productos de primera necesidad, surgen los tumultos y disminuye la disciplina y la responsabilidad ciudadana. Si bien la isla avanza en el control de la COVID-19, la enfermedad representa un peligro latente que cobra más de 600 mil muertes en el mundo y es ahora, que debemos aumentar la percepción de riesgo.

Cuando Cuba retoma actividades económicas y productivas, reabre centros nocturnos con limitaciones, acondiciona la industria del óseo para recibir turismo extranjero, el cubano debe crear conciencia y desde sus espacios habituales, mantener las medidas sanitarias y el distanciamiento físico, que evitarán posibles rebrotes de la enfermedad.

Aunque el camino hacia la recuperación se construye fuerte y seguro, actitudes indolentes en las calles pueden representar un revés para los logros alcanzados. El uso del nasobuco, debe ser obligatorio en áreas públicas o privadas siempre que exista aglomeración de personas, porque los riesgos son silencios, asintomáticos y el descuido no puede ser el motivo para echar por tierra los puntos a nuestro favor.

Las colas constituyen un fenómeno cotidiano, arraigadas desde siempre a nuestra cultura y tan necesarias hoy ante las carencias. Sin embargo mantener una conducta responsable debe alejarnos del punto inicial porque en la confianza, está el peligro.

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