Enamorarse de la tierra: imperativo de estos tiempos

Hay que hacer producir más las tierras, para depender menos de las exportaciones¡Hay que virarse para la tierra, hay que hacerla producir! El llamado de Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, resuena en el oído de muchos en la Isla cual un toque de combate.

Sin embargo, todavía el país está lejos de lograr el desarrollo agrícola que permita producir los alimentos necesarios para la población en sociedad doblemente golpeada: el impacto de la crisis económica financiera y ambiental mundial junto al embate de tres huracanes en la temporada 2008.

El asunto, de medular importancia para los nacidos en la ínsula caribeña, estuvo presente en el debate de los parlamentarios y será uno de los puntos durante la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular este 1ro. de agosto.

Así como aseveró Ulises Rosales del Toro, miembro del Buró Político y ministro de la Agricultura, ante los diputados al Parlamento, las empresas agropecuarias tienen la responsabilidad de incrementar las ofertas de alimentos, y mejorar el acopio y la comercialización, sin soslayar el aseguramiento a la base productiva.

Paralelo a estas prioridades, no obstante, debe marchar también el incentivo a productores individuales y a todas aquellas personas que, motivadas por la imperiosa necesidad de sacar frutos al suelo, renuevan un antiguo aunque soslayado amor a la tierra.

Según señaló Rosales del Toro, los trabajadores vinculados directamente a la batalla por tener más alimentos representan el 6,96 por ciento del total de quienes consumen. El enunciado resulta elocuente: suman mucho menos los que se embarran de fango que los que se sientan a la mesa.

¿Desinterés?, ¿falta de estímulo?, ¿ignorancia? Lo cierto es que todavía largas extensiones de tierra permanecen sin cultivar, mientras otras no rinden al máximo.

“La agricultura es la única fuente constante, cierta y enteramente pura de riqueza”, escribió . Durante milenios constituyó una de las principales bases de alimentación y actividad humana, al ofrecerle al hombre un espacio para la creación de bienes.

Sin embargo, por diversas razones ha entrado en crisis durante los últimos tiempos, la cual se evidencia en el desprecio de no pocos individuos hacia las labores agrícolas y el encanto por los estilos de vida y empleos citadinos.

Los cultivos intercalados y las siembras de ciclo corto son muy efectivas en nuestros paísLos niveles productivos actuales no cubren las demandas del consumo nacional ni posibilitan la sustitución de importaciones. Cuba compra en el mercado exterior alrededor del 80 por ciento de los alimentos, por lo tanto, urge dar un vuelco a las prácticas presentes, hacer rentables y eficientes las empresas agrícolas estatales y estimular la iniciativa individual.

No podremos hablar de volúmenes satisfactorios de viandas, frutas, hortalizas, cereales o legumbres si persistimos en errores como la no vinculación de los trabajadores a los resultados de su labor, el impago a los productores, la mala planificación y la deficiente concertación en el acopio de los productos. Pues sucede con bastante frecuencia que el sudor de hombres y mujeres se pierde a la vera de los surcos por la ineficacia de algunas entidades.

En este sector, como en otros claves de la economía, se registran pasos de avances, sobre todo con el apoyo de las fuerzas movilizadas en jornadas de aporte voluntario. Aún así, mucho queda por hacer y no sólo en la conciencia de las personas. Está visto que entre los cubanos ha ocurrido un despertar en torno a la necesidad de hacer parir la tierra. Se impone entonces, unir la voluntad con la introducción de métodos eficientes en la gestión agrícola.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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