Entre banderas

Entre banderas

Muchas llegaron del otro lado del mundo. Sí, como turistas permanentes se instalaron en nuestras calles. Algunos académicos atribuyen el fenómeno a la industria cultural y la colonización simbólica, pero créanme la situación es sencilla.

Si se usa hay que ponérselo, si es de afuera mejor. No importa cómo ni de dónde vino comentan algunos.

¿Cómo ha sido tan fácil introducir y comercializar entre cubanos estos símbolos foráneos?

Quizás deficientes estrategias de marketing que potencien un mercado para los productos nacionales o la falta de una simbología asequible al bolsillo, hace que los cubanos asuman cualquier tipo de moda.

¿Y La familia que emigró? ella también aporta la suyo, porque la ayuda nunca está de más.

No es una cuestión de persecución ideológica o nacionalismo barato. Solo urge la necesidad de rediseñar estéticamente lo que oferte el mercado estatal.

No se trata de que la bandera cubana se convierta en telón de fondo de toallas, manteles y chancletas, tampoco de que se prohíba el uso de insignias foráneas, se trata de que el mercado no mande más que el espíritu.

Que la moda no sea solo cuestión de lo que se usa sino de sentir lo que se está usando o al menos conocerlo.

En colaboración con la periodista Yamilka Borges.

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El autor

Regla de la Caridad Abreu Gainza

Licenciada en Periodismo. UCLV 2016. Periodista del Telecentro Perlavisión.

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