Entre nosotros… una experiencia

Entre nosotros… una experiencia

El es Félix Wilfredo González Aguilar, dependiente  en el bar-cafetería del Hotel Jagua by Meliá, ubicado en la zona residencial de Punta Gorda.

Vuelve a la barra con una sonrisa. Pregunta al cliente en qué lo puede ayudar. Sus manos aunque seguras, ya denotan el paso tiempo. Abre otra cerveza, de producción nacional y la sirve a dos visitantes que aguardan.

Este hombre cuenta con más de 40 años en las funciones de servicios del sector turístico y destaca por su trato amable, cordial y el empeño en lograr calidad.

“Mi primer trabajo fue aquí, en el Hotel Jagua, por la década de los 70. Comencé como dependiente en el restaurant. Apenas con unos meses de labor me envían a pasar un curso al Hotel Sevilla, porque prepararse siempre es importante. Allí recibí capacitaciones de dependiente A, de capitán de salón y luego adquirí experiencias para ejercer como jefe del servicio meitre de hoteles”.

Tras las superaciones y muchos años de trabajo, sus resultados en el oficio lo colocaron por un periodo de dos años en el cargo de Director General del Hotel Jagua.

“Fue por una situación excepcional, pero cumplir con ese encargo me ayudó a entender mejor sobre el engranaje de las estructuras del hotel y buscar soluciones para que funcionaran de forma tal, que contribuyeran a lograr la calidad y buenas atenciones para los visitantes”.

Con la extensión del turismo en la isla aparece en el panorama cienfueguero el Hotel Rancho Luna, ubicado en las afueras de la urbe. Félix es trasladado hasta esa instalación para formar al nuevo personal contratado y elevar el prestigio del nuevo centro turístico.

De regreso al Jagua…

No pasó mucho tiempo antes de que regresara a sus orígenes, esta vez, cumpliendo un cargo de dependiente gastronómico, pero con el mismo entusiasmo y deseos de hacer.

“Es que este hotel es como mi casa, los compañeros de trabajo somos una familia y eso es esencial para brindar un buen servicio. Atender al público es complicado pero si disfrutas lo que haces, compartes tu alegría con quien solicita atención y todo cliente se retira satisfecho.”

El trato con turistas extranjeros y la necesidad de superación lo guiaron para empeñarse en aprender los idiomas inglés y francés.

“Así no paso nervios cuando algún cliente demanda un producto o pide recomendaciones para seleccionar una bebida o un platillo. Además, quien llega de visita a nuestro país siempre trae preguntas, inquietudes sobre historia, el lugar, los destinos a recorrer y mientras estoy detrás de la barra puedo entablar una conversación que haga su estancia más fácil.”

“Como particularidad de este hotel, todos los trabajadores nos empeñamos en ofrecer un trato adecuado, no solo a los visitantes extranjeros sino al cliente nacional y eso con el paso de los años creo que ha sido uno de los indicadores más representativos de la instalación.”

Félix guarda entre sus tesoros más valiosos el recuerdo de la visita del líder de la revolución bolivariana de Venezuela Hugo Chávez y también de otros altos mandatarios de países latinoamericanos.

“Estaba muy nervioso, eran Presidentes de países vecinos y temía hacer algo indebido. Pero en medio de las tensiones hice lo que me tocaba con mi mejor empeño y todo salió muy bien.”

Tiempos…

Las épocas cambian y Cuba se convierte en uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe. Con ello Cienfuegos, ciudad marinera, aumenta el número de visitantes por año.

Surgen para enfrentar las demandas nuevas graduaciones de jóvenes que ejercen el escenario de los servicios. ¿Qué consejo les ofrecería?

“Lo primero es que deben escoger una función que les guste, porque brindar servicios en todos los tiempos es muy difícil y estar satisfecho en el puesto laboral es el primer paso. Luego es importante saber que de nuestra correcta función depende el bienestar de otros y la imagen de un hotel, de una ciudad y de un país. En segundo lugar es estar preparados, superarse de forma cotidiana para ser mejores profesionales.”

Además del tiempo dedicado al sector del turismo y el cúmulo de años de trabajo, Félix entregó un hijo  a esta industria. Jorge Luis González, siguió los pasos de su padre y a su lado, ejerce como dependiente gastronómico.

“Él ya lleva varios años también en estas funciones, me vio desde que era muy pequeño y yo creo que de una forma u otra le he compartido mi amor y mi pasión por el trabajo”.

A sus 76 años, este hombre jovial, alegre, no piensa en el retiro. “Mientras que me sienta con fuerzas, nada de retirarme todavía. Es que más que un trabajo, ya es algo inherente a mi persona y salirme de estas funciones, de este hotel, significa demasiado”.

Aquí, todos conocen a Félix, quien necesita un consejo acude a sus experiencias tanto laborales como en la vida, deviene padre y guía de más de una generación de profesionales del turismo sureño.

Mientras, regresa a la barra, lo aguarda su cotidianeidad. Esta vez prepara un café fuerte y amargo, como lo toma aquel cliente que ya lleva varios días en el hotel. Le ofrece la taza y con la habitual sonrisa le convida a disfrutar de una de las bebidas más tradicionales de los cubanos.

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El autor

Yanelis Pereira García

Licenciada en Periodismo. Periodista del Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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