Esa peligrosa costumbre de seguir naciendo

Esa peligrosa costumbre de seguir naciendoPocas figuras en la historia contemporánea han motivado tanta admiración y polémica como Ernesto Guevara de la Serna. Su protagonismo en el proceso revolucionario cubano, que concluyó con el triunfo definitivo el 1ro. de enero del ‘59, lo convirtió en uno de los líderes más queridos y respetados por nuestro pueblo, quien sufrió notablemente tras conocer la noticia de su asesinato en Bolivia.

El 28 de junio de 1997, después de años de intensa búsqueda, científicos cubanos y argentinos encontraron en la pista del aeropuerto de Vallegrande, el lugar donde yacían siete miembros de la guerrilla boliviana, entre ellos el comandante Guevara. El hallazgo, en fecha cercana al trigésimo aniversario de su desaparición física, suscitó recelos en proporciones sorprendentes.

Si la noticia de su muerte sobrecogió al mundo, encontrar la fosa que contuvo sus restos por casi tres décadas, redimensionó el ejemplo de su vida. Parecía que el Che se levantaba y convocaba a una nueva batalla.

En la noche del sábado 12 de julio arribaron a Cuba los restos de los internacionalistas. Octubre, mes de grandes sucesos en la Mayor de las Antillas, devino momento propicio para el homenaje.

Cientos de personas se juntaron en la Plaza de la Revolución para rendir tributo a quienes vencieron la batalla contra la muerte y el olvido. Momentos de alegría, dolor y disímiles sentimientos encontrados, matizaron las jornadas del 14 al 17 de octubre en la capital cubana.

Otros miles acompañaron el recorrido de la caravana de armones hasta el Memorial construido en honor a los héroes. La ciudad donde el Che librara uno de sus más insignes combates, le aguardaba. Fue la poesía quien dio la bienvenida a la columna: Está bien, Santa Clara, / ¡De acuerdo! / es un buen sitio / para echar a andar / de nuevo / mis guerrilleros huesos.

Aunque transcurrieron ya 12 años desde aquellos sucesos, aún permanecen en la memoria nacional. También ahora, ante las crisis y desigualdades imperantes, la figura de Ernesto Guevara protagoniza los principales espacios de debate en torno al continente americano. Más allá del estandarte de leyenda, profeta y santo laico atribuido a su imagen, el Che constituye un referente imprescindible en la lucha actual contra el capitalismo, un emblema ético para millones de individuos y filiaciones doctrinales en todo el orbe.

En constante peregrinar, sigue el ejemplo del Guerrillero Heroico. ¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo?, se cuestionaba Eduardo Galeano, y la respuesta es simple: porque aún necesitamos al hombre nuevo que él preconizó trayéndolo consigo, una guía ante la posibilidad de un mundo más justo.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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