Escuela y hogar, conjugación necesaria

Escuela y hogar, conjugación necesaria¿Cuántos de nosotros recordamos con el mayor respeto y admiración a los maestros que tuvimos a lo largo de nuestra enseñanza? Seguramente que la mayoría tiene una buena anécdota que contar sobre esas personas que tuvieron tanto que ver en nuestro desarrollo profesional y también en la formación como mejores seres humanos.

Ellos, los maestros, son los que con el consejo oportuno, con la plática amiga, con el suave regaño o el tierno reproche, nos encaminan en la vida, al igual que la familia, porque tanto escuela como hogar se complementan y forman un todo único, indispensable.

Además de enseñar el contenido pedagógico constituyen para sus alumnos una guía a imitar, de ahí que resulte tan importante que el educador cuide sus modales, su forma de conducirse, su manera de hablar, para ser  ejemplo ente sus alumnos.

Es tanto responsabilidad del maestro como de la familia formar a los estudiantes en los más elevados sentimientos de solidaridad humana, en  el respeto hacia los demás, en la sinceridad, la honradez y la cortesía.

Así contribuirán a que cada vez sea menor la cantidad de jóvenes que alardean de su vulgaridad al expresarse o en la manera de vestir y comportarse.

Cuando existe un ambiente de autoridad y disciplina tanto en la escuela como en el seno del hogar de niños y jóvenes, puede lograrse que crezcan recibiendo cada día esa savia pura de los más sanos ideales humanos. Es un propósito que debe plantearse  tanto el maestro como la pareja antes de concebir a su hijo.

Educar sin alardes de fuerza, pero con firmeza, es el primer eslabón de esta cadena a favor del respeto, de la solidaridad, de la cortesía, de la integridad en la conducta de cada ciudadano.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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