Explosión del Maine, pretexto para una guerra imperialista

Explosión del Maine, pretexto para una guerra imperialista

El 15 de Febrero de 1898, explotó en la bahía habanera el acorazado Maine, de la Marina Norteamericana. Cuba y estaban en plena guerra desde 1895. El desastre del Maine sirvió para justificar su intervención en la guerra hispano-cubana.

El Maine había llegado a La Habana el 25 de enero, con la excusa de realizar una visita amistosa, aunque para todos los conocedores de la tirantez en las relaciones entre España y Estados Unidos, su presencia no era sino una más en la cadena de presiones que el gobierno norteamericano venía ejerciendo sobre el español, en lo que constituía, claramente, la preparación para la intervención con propósitos expansionistas, en la guerra que los cubanos venían sosteniendo.

Era quizá el mayor buque de guerra que jamás hubiera entrado en la bahía habanera. Su aspecto, fondeado en el centro de la bahía, era imponente. La tripulación estaba compuesta por 26 oficiales y 328 alistados. El comandante del buque era el capitán de navío Charles D. Sigsbee.

Los Estados Unidos desde hace más de cien años utilizan una fórmula para intervenir unilateralmente en otras naciones. Los medios de prensa norteamericanos juegan un papel importante en la toma de decisiones políticas y en la manipulación de la opinión pública. Ejemplos de esto sobran: la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, Primera y Segunda Guerra Mundial, Viet Nam.

En los meses previos a la explosión de acorazado Maine en la bahía de La Habana los grandes consorcios periodísticos neoyorkinos, verdaderos monopolios con ramificaciones en todo el país, lanzaron andanadas de artículos en contra de la otrora potencia española y su solución militar en Cuba.

Luego del nefasto accidente, tomado como pretexto norteamericano para intervenir en Cuba, la campaña mediática arreció sus ataques. Al frente de los combates periodísticos estaban los diarios de neoyorkinos The New York World, de Joseph Pulitzer y The New York Journal, de Willian Randol Hearst.

El hundimiento del “Maine” cumplió cumplido así una función: servir de pretexto a la intervención y la instauración de gobiernos cubanos que obedecían a las imposiciones de Washington, hasta el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959.

Tras la victoria estadounidense se firmó el tratado de París del 10 de diciembre de 1898 con el cual España perdió Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico fueron oficialmente entregadas a los EE.UU. por 20 millones de dólares.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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