Henry Reeves “El Inglesito”, ejemplo de libertador

Henry Reeves “El Inglesito”, ejemplo de libertador

Henry Reeves “El Inglesito”, fue uno de esos ejemplos de hombres que lo dieron todo por sus ideas de libertad, en este caso por la libertad de otros pueblos diferentes al norteamericano.

Un día como hoy, el 4 de Agosto 1876, cayó en desigual combate en la zona cienfueguera de Yaguaramas frente a las tropas colonialistas el brigadier del Ejército Libertador Henry Reeves, El Inglesito, internacionalista nacido en los Estados Unidos.

Este joven norteamericano a los diecinueve años dejó Brooklyn, Estados Unidos, para unirse a la causa emancipadora cubana y convertirse en general de brigada del Ejército Libertador.

Fue reconocido en Camagüey por el sobrenombre de Enrique el americano, pero en el resto de Cuba, tanto cubanos como españoles, lo conocieron como El inglesito. Se le adjudica haber participado en unas 400 acciones combativas, de las que en 10 resultó herido y se le reconoce haber participado en el rescate del General de Brigada Julio Sanguily.

Siendo joven abandonó secretamente su hogar y se involucró en la expedición del Vapor Perrit, al mando del general norteamericano Thomas Jordan, muy identificado con los anhelos de emancipación de los cubanos. Aprendió el idioma español auxiliándose de un ejemplar incompleto de “Don Quijote de la Mancha” confiscado en un asalto.

Entre los combates de 1876 donde participó se encuentran los de Aguacate, Guanal Grande, Zacatecas y río Hanábana, donde fue herido. Atacó a más de 50 ingenios. Aparecía y desaparecía para pavor de los españoles.

Cuando Reeve desplegaba una importante campaña entre los territorios de Colón y Cienfuegos en agosto de 1876, supo que en las cercanías del poblado de Yaguaramas estaba el enemigo.

Con la impetuosidad que lo distinguía el brigadier Reeve salió a su encuentro y cargó al frente de su tropa. Era 4 de agosto y en desigual combate, ordenó la retirada, y mientras cubría a su tropa recibió primero una herida en el pecho y después otra en la ingle.

Derribado del caballo, recibió otra en el hombro y cuando el enemigo mató su caballo sin el cual no podía valerse, su ayudante le ofreció otra bestia pero la rechazó ordenándole que se retirara porque lo iban a matar, y siguió defendiéndose con un machete en la mano y en la otra un revólver hasta que, agotadas las fuerzas y las municiones, se dio un tiro en la sien para no caer vivo en manos del enemigo.

Al morir contaba con 26 años de edad de los que dedicó siete de su juventud a la causa de la libertad de Cuba.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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