Hueso seco escucha la voz del señor

Hueso seco escucha la voz del señor

El silencio absoluto hace que las esculturas parezcan más humanas. Hay que caminar despacio en el interior del Cementerio General de Reina para observar, de verdad, cada uno de los detalles, la fisonomía de los rostros, las formas de los arabescos en las rejas, la pared de los nichos verticales y los nombres de las inscripciones, rigurosamente creados para hacer viable la posteridad en la otra vida.

El 21 de junio de 1839, los pobladores de Fernandina de Jagua decidieron regalar a la cultura arquitectónica y funeraria del país este museo-cementerio; a pesar de, quizás, no imaginar que 178 años después, tan duro se batallaría por detener el abrazo del tiempo en ese espacio.

Muchas son las contradicciones del proceso. Que si es rectorado por la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCCC), que el dinero para la restauración debe autorizarlo el Gobierno, o que la empresa encargada de ejecutar el presupuesto en la obra es Comunales, que si el uno, y el otro no, siente la verdadera importancia y necesidad de conservar todo elemento lo más parecido al original; que si no hay el material necesario y se hace lo que se puede con uno similar.

Pero lo cierto es que defender los valores patrimoniales del Cementerio de Reina no es un juego o un capricho, menos un gasto innecesario de determinado capital que ahora se hace mayor por haber dejado al deterioro avanzar más de lo debido.

“Desde 2016 se comenzaron a proyectar en serio, concretamente, las acciones para la conservación y la restauración del Cementerio —asegura Hilda Mola Trujillo, jefa del grupo Cementerio de la OCCC—, que empezaron con la habilitación de la Sala Museo que actualmente está funcionando. Luego se proyectaron otras acciones hacia el primer patio y después hacia la capilla y el segundo patio.

“El pasillo central ya tiene ubicadas las tapas de las bóvedas y panteones, que se encontraban al descubierto. No se pudo utilizar, como estaba previsto, el mármol, pero al menos se colocaron tapas provisionales en tumbas de personalidades históricas e importantes de la ciudad. En un segundo momento comenzarán las acciones en la capilla y la oficina del edificio administrativo”.

Cuenta Mola Trujillo que se continúan realizando labores de conservación por parte de los especialistas del Grupo Cementerio, como la limpieza mecánica, el tratamiento al hierro y el mármol, y a la jardinería, “aunque no estamos satisfechos; y esperamos que se apruebe el presupuesto por parte de Comunales para ponerlo a disposición de las fuerzas contratadas con la asesoría técnica de la OCCC.

Hay que concientizar a las autoridades y dueños legales del inmueble, que han sido morosos, aunque reconocemos que hay hoy algunos guiños de volver a la rehabilitación del inmueble”, concluye Hilda.

Cienfuegos posee huellas determinadas que nos remiten a su pasado, huellas de valor histórico, cultural y arquitectónico que se tambalean entre la existencia y el deterioro, que no hemos sabido conservar como sociedad, o no hemos sabido defender como simples pobladores de una ciudad cuyo Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

No permitamos que las huellas del Cementerio de Reina terminen sepultadas bajo sus propias tumbas.

Por: Claudia Martínez Bueno y Melissa Cordero Novo.

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El autor

Claudia Martínez Bueno

Licenciada en Periodismo. Periodista y Editora Web en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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