José Martí, un hombre de luces

José Martí, un hombre de luces

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, fue un hombre de muchas luces. En el amplio sentido de la palabra y en sus 42 años de vida dejó una huella imborrable en la historia y la cultura cubana.

Como político fue un visionario que intuyó el peligro que significaban los afanes imperialistas de los Estados Unidos y determinó el factor fundamental en el proceso revolucionario cubano: la unidad. Analizó la coyuntura política de Cuba, , Estados Unidos y gran parte de América Latina, y sobre ella expuso sus acertadas conclusiones, que se vieron reflejadas en el ensayo Nuestra América.

Como periodista marco un hito en Cuba, con la fundación del periódico Patria, donde mantuvo columnas y sueltos hasta su muerte en 1895. Además a la par de su trabajo como Editor y Director de Patria, colaboraba con múltiples periódicos en varios países, donde tocaba temas de interés nacional para los pueblos de América, como la Revista Universal, de , 1875; El Federalista, de México, 1876; The Hour, de New York, 1880; The Sun, de New York, 1880; La Opinión Nacional, de Caracas, 1881; La Nación, de Buenos Aires, 1883; La América, de New York, 1883; El Economista Americano, de New York, 1888; El Partido Liberal, de México, 1889; La Opinión Pública, de Montevideo, 1889; El Sudamericano, de Buenos Aires, 1889; La Revista Ilustrada, de New York, 1891 y La Nueva Enseñanza, de El Salvador, 1894.

Como poeta, literato y traductor también es reconocida su obra, donde sobresalen sus poemarios Ismaelillo o Versos Sencillos, su volumen La Edad de Oro o sus obras de teatro Abdala o su novela Amistad funesta.

Su volumen Ismaelillo, de 1882, se considera como uno de los iniciadores de la corriente literaria del Modernismo, según el propio Rubén Darío, máximo exponente de esa corriente.

Aunque poco conocida esta faceta suya, también Martí incursionó como pintor. Desde muy joven fue gran admirador de las artes en sus diversas manifestaciones: el teatro, la poesía, la pintura, la escultura. A lo largo de su vida realizó algunos dibujos y bocetos en sus libretas de notas, que con el tiempo fueron minimizados por su obra literaria, pero vale recordar tuvo una gran inclinación por la pintura, que lo llevó a matricular en la Academia de Pintura y Dibujo “San Alejandro”. Allí dibujó caricaturas, pequeños dibujos de vasijas y piezas precolombinas, y otras figuras hechas, algunas de ellas, en los márgenes o parte posterior de hojas de papel donde su pluma dejaba su raudo pensamiento.

En fin, su figura destacó que muchas aristas, que hoy lo hacen presente en la política, el periodismo, la literatura, la poesía, pero sobre todo en el sentimiento de cubanía que los distinguió desde su nacimiento, el 28 de Enero de 1853 hasta su caída en combate el 19 de Mayo de 1895, en Dos Ríos.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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