José Martí: precursor de la actual lucha antiimperialista

José Martí: precursor de la actual lucha antiimperialistaDespués de la epopeya bolivariana y antes de la Revolución Cubana, no hay para nuestra América más heroico y trascendental lapso histórico que la época martiana.

Es el momento en que el capitalismo industrial transita al monopolismo, o sea, la llegada del régimen capitalista a su fase superior y última: el Imperialismo, momento en que el ideario bolivariano, trasplantado a un nuevo acontecer histórico, toma cuerpo doctrinario de ideología, aunque esta haya que buscarla a lo largo de toda la fecunda y dispersa obra y la acción revolucionaria de José Martí.

No escribió el Maestro libro que glosara el conjunto de su ideario revolucionario, pero su labor periodística, epistolar y oratoria nos ha legado un recuento detallado de las incidencias de su desarrollo ideológico.

Martí previó muy tempranamente los rasgos que caracterizarían más tarde a la etapa imperialista, justamente en los momentos de su gestación. Es activa la proyección antiimperialista que tuvo.

No fue pequeña alarma la que sintió ante la convocatoria por los Estados Unidos, en 1889, del Congreso Panamericano.

Tampoco fueron alabanzas verbales las que dedicó a la Unión ante la Conferencia Monetaria de 1891.

Su estancia en EE.UU. coincidió con el despegar del águila imperial. De ahí emana su aguda crítica a las instituciones capitalistas, su alerta a toda la América Latina de crearse un sólido valladar que habría de contener la furia expansionista del poderoso vecino del Norte, lo que constituye toda una fuente de inspiración para emprender la solución de muchos de los problemas de nuestro tiempo.

Martí fue el precursor más importante de las luchas antiimperialistas que se desarrollaron en el siglo XX y en lo que va del actual.

Sus palabras cobran plena vigencia: se acentúa la lucha de clases de los trabajadores contra la opresión de los monopolios, contra los regímenes explotadores, el movimiento democrático revolucionario es más amplio cada día en América Latina; y lo que resulta más importante aún: sus palabras son un factor fundamental en la defensa de las posiciones del socialismo del siglo XXI.

El Héroe Nacional no fue un economista político, sino un político revolucionario cuya preocupación cimera resultó la independencia de Cuba, como parte de su contribución a la gran causa americana de la “segunda independencia”, de ahí que no encontramos en sus escritos ni una obra de economía escrita por él, ni el manejo estricto de categorías propias de esta ciencia.

Sus estudios al respecto fueron signados por el predominio de la economía política burguesa de corte liberal, y los vínculos con las ideas marxistas estuvieron mediatizados por las concepciones anarquistas.

De lo anterior se infiere que dichos estudios no lo dotaron de las herramientas necesarias para desentrañar la naturaleza de las relaciones de producción capitalistas.

Sin embargo, abordó complejos problemas económicos e hizo observaciones con las cuales demuestra que comprendió, como ninguno de sus antecesores y contemporáneos, los problemas neurálgicos y las necesidades socioeconómicas del mundo y de la época en que vivió.

Resulta entonces factible reconocer la existencia de un pensamiento económico en el ideario martiano, apreciable sobre todo en su aproximación genial al conocimiento de los cambios esenciales que se producían en el capitalismo que le fue contemporáneo -el nacimiento del imperialismo- y en el programa de lucha que elaboró para el enfrentamiento del subdesarrollo y del colonialismo.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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