La carnicería está abierta para todos en el ateneo sureño

La carnicería está abierta para todos en el ateneo sureñoTras unos tres años sin engrosar el acervo escénico local con nuevas propuestas, el Centro Dramático de Cienfuegos inauguró el 2011 con el estreno, en el Teatro Tomás Terry, de la obra Carnicería, versión del texto homónimo del dramaturgo matancero Ulises Rodríguez Febles, dirigida por Generoso González.

Como otras piezas escritas por Febles (Huevos, Sputnik), la de marras indaga en dinámicas vivas de la cotidianidad social, esa que está demasiado vital y duele mucho aún, como para convertirse en historia inofensiva, susceptible de ser diseccionada sin peligros para primeros, segundos y terceros. Tampoco es que el devenir social con su mosaico de mil y una anécdotas, encuentre mucho espacio en los anales historiográficos de una nación o un proceso. Olvidados quedarán los dilemas ético-morales, y hasta mortales, que corroen la paz interior de personas consecuentes, comulgantes con un proyecto noble y sus postulados de honradez y sacrificio, ante el asedio de la Necesidad, donde el estómago sustituye al cerebro como órgano rector de voluntades e ideas.

Desde la anécdota minimal, doméstica, en el tono tragicómico con que comúnmente el cubano otea su existir y el de sus convecinos, Carnicería alude  al caos moral en que se debate el protagonista. Este maestro, prestigiado por décadas de integridad en el desempeño de su labor educativa, es sitiado (en medio de la crisis económica y el consecuente desmoronamiento de paradigmáticos altares) por sus principios políticos inmutables de fidelidad militante a un lado, y al otro, la preeminente escasés de alimento en la comunidad, donde los menos escrupulosos recurren al suicidio asistido de bovinos mayores en las líneas férreas.

Además de esta conflictualidad más bien íntima, subyacen en la obra mayores cuestionamientos acerca del coste de la lealtad humana a los ideales, cuya abstracción nunca se materializa en resultados palpables, inmediatos; acerca del carácter autodestructivo de la tozuda fidelidad a postulados incinerados en su propia ineficacia; acerca de cuán listos están las personas para abrazar ideas con el estómago vacío, dejando el joven rico todo lo poseído en pos del Cristo, como reza en los evangelios. No en balde Jesús sólo consiguió 12 discípulos, con todo e hijo de Dios que era.

Ante la encrucijada, el maestro duda, entrevé la nada al final del camino. Incapaz ya de claudicar en el caótico sálvese quien pueda, donde la supervivencia se apropia oportunistamente del nicho escanciado de ideales y paradigmas improcedentes, muere en la defensa última de su integridad. Ya no sabe como recuperar la honra mancillada, ni mucho menos restablecer el pasado.

El saldo artístico de la puesta es poco más que decoroso, adoleciendo de una dirección actoral que supiera canalizar los diversos estilos, escuelas y generaciones convergentes en el escenario, en equilibrado registro farsesco, hiperbólico, tragicómico. Evidencian algunos de los más jóvenes actores, lagunas de organicidad, mientras otros sobreactúan a borbotones. Mas el oficio narrativo, concentrado modestamente en la exposición lineal de los acontecimientos, mantiene la tensión dramática, conduciendo la trama hacia el holocausto climático, donde el monólogo escatológico del maestro, reclamando por su inocencia, por la pulcritud de sus principios, se emparenta con la escena final del filme Taurus (Aleksandr Sokurov, 2000), donde un postrado y agonizante Vladimir Uliánov, abandonado su sillón de ruedas en medio de la nada campestre, clama, “no me dejen sólo”.

En esta Carnicería, lo menos importante a sacrificar es la accidentada vaca, una de tantas infelices deidades indias, sino que es destajado el sistema de valores de una sociedad en crisis perpetua, ya no material, sino espiritual, condenada a la articulación de astucias y argucias coyunturales. En porciones tan diminutas es desmenuzado este nuevo Osiris, que ninguna Isis volverá a empalmarlo para que resucite de entre los muertos hacia una nueva era.

El autor

Redacción Digital

Editor web de las Redacción Digital del Canal de televisión Perlavisión, de la ciudad cubana de Cienfuegos.

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