La Catalana, de palacio señorial a ruinas

La Catalana, de palacio señorial a ruinas

Hoy se yerguen (más bien se derrumban) a unos pocos metros del centro fundacional de Cienfuegos. Antaño fue la casa señorial de ricos terratenientes sureños, pero hoy es una ruina que se desmorona con la lluvia, mientras espera a su mágica reparación para reconvertirse en un edificio moderno. Es la Catalana, o el Palacio de Goitizolo, como se le conocía hace mucho tiempo.

Su historia cuenta que este inmueble esquinero, de estilo neoclásico, tiene situada su fachada principal en la calle Santa Elena (Avenida 60) y otro lateral por D´Clouet (Calle 31).

Hacia 1847, apenas 28 años después de la fundación de la villa Fernandina de Jagua, que hoy se conoce como Cienfuegos, la familia Goitisolo[i] adquirió un solar en la calle Santa Elena esquina con la de D’ Clouet, destinado a la edificación del inmueble, que fue concluido en 1858.

Fue construido en 1858 por Don Agustín Goitizolo, figura de relevante posición económica y social, propietario de dos ingenios y Alcalde en 1859. Actualmente se encuentra en un mal estado de conservación.

El Palacio Goitizolo con la tipología de casa-almacén propia del siglo XIX cubano, estaba dotada de sótano, dos plantas y azotea.

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La primera planta presentaba el acceso hacia el lateral izquierdo de la fachada principal con un zaguán en el que una elegante escalera conducía a la planta alta. En este primer nivel se hallaban en la parte delantera los salones dedicados a las actividades financieras y administrativas y en la posterior, los almacenes de alto puntal y grandes dimensiones.La Catalana, de palacio señorial a ruinas

En la planta alta, donde se encontraba la residencia familiar, existían habitaciones orientadas hacia la fachada principal y los dormitorios hacia la calle D´Clouet; en la parte posterior, una terraza.

Se destacaba la calidad de la carpintería, de cuarterones a la española, clavadizas y las excepcionales lucetas de gran belleza y rejas sólidas; los pavimentos taraceados, en múltiples combinaciones en las habitaciones principales; el resto, mosaicos y losas de barro.  Mención aparte para los vitrales de medio punto de variados colores. También contaba con vigas ricamente decoradas

Entre los elementos arquitectónicos que podían hallarse en el inmueble está la exquisita reja que cierra en el frente a la calle Santa Elena y parece haber sido la puerta de la cochera.

La casa mostraba de la opulencia y el desarrollo ostentado por la burguesía cienfueguera, representa su época desde su composición, partiendo del sótano (único de su tipo en la ciudad) con un primer nivel dedicado a almacén y funciones productivas.

Gracias a sus valores arquitectónicos y mediante la Resolución #75 del 30 de enero de 1990  le fue conferida la categoría de Monumento Local.

El presente de una ruina

Hoy no queda nada del anterior esplendor. El palacio se ha convertido en un cascarón vacío que languidece desde que en 2005 fue declarado inhabitable. Durante un tiempo se convirtió en una vivienda multifamiliar, pero poco a poco fueron proliferando allí “cuarterías”, que destruyeron sus valores artísticos y arquitectónicos.

Los vecinos desconsiderados levantaron los pisos de mármol, cortaron y revendieron las rejas. Incluso se vendieron los ladrillos de extraídos a punta de cincel.

En 2012, se derrumbó parte del muro y del ventanal de la edificación. Desde entonces, el conteo regresivo hacia la destrucción total se ha puesto en marcha y aumenta con cada lluvia copia que cae en esta ciudad, lluvia que deshace ladrillos y paredes enteras.

Desde la década de 1970 el edificio pertenece a la Dirección Municipal de Vivienda, y con el paso de las décadas son muchas las personas que pidieron se retirar su condición de Monumento Local, otra pidieron se restaurara y otros muchos que se demoliera para eliminar el peligro que representaban sus paredes y techos derruidos. Hoy esas reclamaciones son infructuosas, porque ya el tiempo hizo lo que no hicieron sus encargados, demolerlo.

Pero quizás de las cenizas surja algo bueno. El Gobierno y la Oficina del Conservador de la Ciudad contemplan desde hace mes un ambicioso plan: rehacer La Catalana, y refundarla como sede del periódico 5 de Septiembre.

Ya los planos del nuevo edificio se mueven en las manos de los implicados, los recursos materiales y monetarios se desglosaron y se dan los primeros de muchos pasos constructivos para edificar allí un nuevo edificio, que recuerde de alguna forma el palacio anterior.

Según Adonis Subit Lamí, director de ese periódico, “Ya están proyectados los planos y algunas imágenes (sin la carpintería, cristalería u otras divisiones) del nuevo local que ocupará el periódico.

El primer nivel con la recepción, la redacción completamente integrada, un espacio con privacidad para correctores, la sala de juntas, y la dirección. En ese primer nivel, en una mezanine, la unidad de información digital y la oficina comercial de cara a un nuevo modelo de gestión.

El segundo nivel quedó diseñado para acoger el estudio multimedia, de radio y TV, el grupo creativo, el laboratorio de innovación tecnológica, la sala de conferencias, informática, investigaciones sociales así como la oficina de economía y recursos humanos. La cocina-pantry, el comedor, almacén y administración estarán en una planta patio-sótano”.

Esperemos entonces, que de alguna forma, el antiguo esplendor de la Catalana deslumbre de nuevo, ya sea como palacio señorial, o como sede de un periódico cubano.

[i] Se encuentra en la bibliografía como Goitizolo y como Goytizolo, pero en el libro “El desarrollo urbano de Cienfuegos en el siglo XIX”, de Lilia Martín Brito, se nombra a esta familia como Goitizolo.

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El autor

Sabdiel Batista Díaz

Licenciado en Periodismo, UCLV, 2007. Máster en Estudios Históricos y de Antropología Sociocultural Cubana, UCF, 2014. Blogguer, Community Manager, Diseñador web, Investigador en el Telecentro Perlavisión, en Cienfuegos.

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